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Cuba, embajadora hispana

ULAB MUSIC
IGNACIO GONZÁLEZ 27 Feb | 11:29 AM EST
Fotos: Robert Torres en el Jordan Hall, cortesía de Stephanie Janes, by Celebrity Series of Boston

Luego de llenar el Jordan Hall y el Chicago Symphony Center, Chucho Valdez y Gonzalo Rubalcaba parten hacia Europa para tocar en las salas más prestigiosas del mundo.

 
En el Jordan Hall del conservatorio de Nueva Inglaterra es común escuchar piezas de Rachmaninoff, Stravinsky y Beethoven. Sin embargo, en esta oportunidad la anfitriona es la música de Cuba. En este templo de la música, donde los hispanos pocas veces acceden, hay dos Steinway enfrentados, listos para una conversación entre dos de los mejores pianistas del mundo: Chucho Valdes y Gonzalo Rubalcaba.

Ambos nacieron en Cuba, y en su musicalidad está presente la formación clásica europea, el jazz, y la tradición afro cubana. La convivencia de estos tres elementos fluye con total naturalidad, y son reflejo de la que quizá sea la escuela musical más potente a la que un músico pueda aspirar: la unión de Europa, Estados Unidos y África.

Eso es Cuba, una miscelánea cultural, llena de desprejuicio, que hace de la carencia una oportunidad para inventar la realidad que todavía no existe. El espectáculo se llama “Trance”, y se presentará en las salas más prestigiosas del mundo, incluyendo la Konzerthaus de Viena, Chicago Symphony Center y Kölner Philarmonie.

En medio de su gira por Norte América, U-Lab conversó con ellos acerca del show, del presente de la música cubana y de cómo mantener viva la creación sincera en un contexto donde el arte se ha reducido a entretenimiento.

U-Lab: ¿Cuándo fue la primera vez que escuchaste a Chucho?
Gonzalo Rubalcaba (GR): Yo vengo de una familia de músicos. En mi casa se hablaba todo el tiempo de música, y venían muchos colegas de mi padre a ensayar. En ese contexto fue que llegué a Chucho, con sus primeros trabajos en una de las orquestas más emblemáticas que hubo en esa época que se llamó Orquesta de Música Moderna. Por ahí pasaron Chucho, Paquito (D´Rivera), Arturo (Sandoval), etc. Recuerdo ir a ver un concierto de ellos en el teatro Amadeo Roldán. Muchos de los músicos de esa orquesta, luego formaron Irakere. A partir de los once años, aproximadamente, empiezo a seguir de cerca su carrera. Todos los jóvenes estábamos pendientes de lo que hacía Chucho.

U-Lab: ¿Qué admira usted de Gonzalo?
Chucho Valdes (CV): Es un talento fuera de serie. En aquel momento estaba en desarrollo, pero ahora ya está súper maduro. Hemos ido por líneas paralelas y nos hemos encontrado. Desde el año pasado estamos haciendo tours por todo el mundo.

U-Lab: ¿Cuáles son los elementos que más le atraen de la música de Chucho?
GR: Tanto Chucho como yo venimos del mismo estrato social, y hemos estado ligados a la cultura afrocubana. El interés de Chucho por mezclar elementos de la tradición afrocubana con el jazz y la música clásica viene de ahí. Él pasa de uno a otro de estos géneros con total naturalidad y desprejuicio.

 U-Lab: ¿Cómo se explica esto? Los cubanos pasan de la música clásica al jazz, y del jazz a los cantos yorubas. Son lenguajes muy distintos…
CV: Es algo orgánico, que tiene que ver con la formación desde que somos niños. Por la mañana yo estudiaba en el conservatorio a Chopin y a Bach, y por la tarde veía a mi padre ensayando con su Orquesta Tropicana, junto a Art Tatum, Nat King Cole, etc. Y luego los cantos yorubas y las santerías que había en mi barrio. Eso se fue metiendo en el disco duro, como te decía al principio, de forma orgánica. Mi universo musical está compuesto de cada una de estas manifestaciones.

U-Lab: ¿Cómo se lleva con el diálogo entre la tradición y la vanguardia?
GR: Nunca me planteé una barrera entre ambos. En ese sentido la formación de mi casa fue determinante. Uno es reflejo de la familia. Ese componente de libertad a la hora de escuchar que había en mi casa fue fundamental. Se escuchaba a Cachao, Dizzy Gillespie, Bud Powell, Leo Brouwer, un toque de santos, de rumba, etc. Transitaba por todo eso, y luego iba a la escuela y recibía una formación académica europea. Eso va creando una estructura mental que dicta formas de transmitir. Nunca puse barreras entre uno y otro. Siempre procuré que la tradición estuviera presente en todos mis planes, pero con un apetito de evolución y transformación.

U-Lab: El show se titula “Trance”, y al escucharlos en vivo uno puede ver un profundo recorrido por distintas tradiciones. ¿Cuáles son los puntos fundamentales de este recorrido?
CV: Es un recorrido por distintos caminos, a partir del lenguaje de la música afrocubana y el jazz. Cuando brindamos un concierto, aunque toquemos los mismos temas, siempre lo hacemos de forma distinta. Intentamos, justamente, no ensayar demasiado para no mecanizar, para que se mantenga un diálogo fresco entre dos generaciones que tienen el mismo punto de partida.

U-Lab: Estamos en una era de hyper información, y ustedes hacen una música que exige la participación activa del escucha. ¿Es más difícil hacer música en este contexto?
GR: Cada uno tiene un camino. Cada vez hay más ruido que intenta sacarnos de ese camino. Pero en última instancia, la música es lo que me empuja a seguir adelante. Yo vivo en la lucha que vive todo el mundo, de perfeccionarme. Porque tengo la bendición de ver mis falencias. Y eso es lo que me invita a sentarme frente a un piano todas las mañanas. No estoy en contra de ninguna manifestación musical. Esto no quiere de decir que yo esté a favor de todas. Lo que me interesa es que la gente se encuentre a sí mismo. Hay que dejar de hacer cosas para llamar la atención o para gustar. Tiene que haber una relación más profunda con lo que hacemos, que nos identifiquemos como personas con lo que hacemos, más allá del mercado.

U-Lab: En esta gira van a tocar en alguno de los lugares más prestigiosos del mundo, donde la música hispana casi no llega. ¿Cómo lo viven internamente?
CV: Es producto de todo una vida de trabajo. En América Latina está lleno de talento. Esta música tiene calidad y riqueza, puede estar a la altura de cualquier otra manifestación cultural de alto nivel.
GR: Hay lugares donde estamos llegando por primera vez. Esto no forma parte de una pose o una vanidad. Es una responsabilidad que viene atada a una vida entera de trabajo. Estoy de acuerdo en que llegar a esos lugares de tanto prestigio es un mensaje potente para la comunidad hispana en Estados Unidos, pero también es un mensaje potente para nuestros países de origen, donde en muchos casos no podemos compartir nuestra música. Pasa en Cuba, pero pasa en todo América Latina y el Caribe. Nada es negro y blanco. Hay matices. En mi caso, yo tuve que salir de Cuba para buscar nuevos espacios. Si me hubiera quedado en mi país no hubiera hecho la carrera que hice. Le pasa a muchos artistas que deben salir de su tierra de origen y crear nuevos públicos fuera de su país. En este sentido, hay que hacer un trabajo con nuestra gente. Cuando uno ve el público que va nuestros conciertos, son principalmente de origen anglosajón y europeo. A veces este público valora más nuestra tradición que nosotros mismos. Quizá hay factores económicos, pero también en muchos casos hay prejuicios. Es importante trabajar el público hispano.

U-Lab: Gonzalo, usted pasó muchos años sin poder tocar en Cuba. ¿Cómo se lidia con el desarraigo?
No te lo sé decir. Yo salí muy joven, con mucho camino para recorrer y construir nuevos espacios. Esa fue la ventaja que me ayudó a reinventarme y armar mi vida en otro lugar.

U-Lab: En la administración de Obama hubo un avance en las relaciones con Cuba. En esta administración parecería que hubo un retroceso.
GR: La administración de Obama tuvo una apariencia de flexibilidad y aceptación. Yo no estoy de acuerdo con eso. La administración de Obama fue muy inteligente, porque fue capaz de crear condiciones iguales, y dejar de ver a Cuba como la víctima.

U-Lab: ¿Cómo ve la salud de la música cubana?
CV: Hay una generación de músicos muy bien formados, que continúan y expanden el legado de la tradición. La lista de nuevos talentos es inagotable: Harold López Nussa, Rolando Luna, Tito López Gavilán, y especialmente David Virelles, un verdadero fenómeno de la nueva pianística cubana.
GR: Afortunadamente, siguen saliendo grandes exponentes de Cuba. David Virelles, Alfredo Rodríguez, Yosvany Terri, Harold López Nussa, Michelle Herrera, etc. Cuba ha sido bendecido en las artes, y especialmente en la música.

 

 

CHUCHO Y GONZALO SE UNEN EN “TRANCE” – Vistar Magazine N0.39 Mayo 2017

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por: Michel Hernández 

NADIE SABE QUÉ PUEDE SALIR DEL ESTUDIO CUANDO SE UNEN DOS GENIOS COMO CHUCHO VALDÉS Y GONZALO RUBALCABA. TAMPOCO NADIE SOMETERÍA A DISCUSIÓN QUE DE ESA UNIÓN, FORJADA EN LOS COMPLEJOS LANCES DE LA VIDA Y EL ARTE, PUEDE NACER UNA MÚSICA MARCADA CON EL SELLO DE LA POSTERIDAD. ASÍ, BAJO ESE SIGNO, PONDRÁN EN LIBERTAD EL DISCO TRANCE, UN ÁLBUM EN EL QUE LAS FIGURAS MÁS REPRESENTATIVAS ACTUALMENTE DEL JAZZ AFROCUBANO SE LANZARON A LA AVENTURA DE FORTALECER ALIANZAS ENTRE SUS VASTOS MUNDOS SONOROS.

Ambos pianistas saldrán a la carretera el próximo mes para presentar su disco en Europa. “Estamos en una etapa muy bonita. Es el momento en que mayor acercamiento personal hemos tenido. Tenemos muchas cosas en común, opiniones, referencias. De todo eso nació también Trance, un disco a dúo que presentaremos en Europa dentro un mes y medio”, dice a VISTAR Gonzalo Rubalcaba, mientras le gasta una broma a Chucho Valdés.

“Discutimos mucho por razones culinarias. Chucho me quiere imponer lo que tengo que comer”, agrega mientras Chucho, a su lado, lo interrumpe. “Sabes que el postre es muy importante, o cualquier cosa dulce después de comer”, ríe el hijo de Bebo, ataviado con su habitual gorra y una florida camisa.

Gonzalo y Chucho conversan con nosotros en los jardines del Hotel Nacional, luego de tomarse fotos con admiradores y responder preguntas de la prensa acreditada al Día Internacional del Jazz. Dejando a un lado cuestiones culinarias, cada uno habla desde sus propias vivencias, desde sus posiciones más íntimas y desde lo que concede una de las esencias principales a sus vidas: el jazz.

» ¿Cuál es el sentido real que le otorgan a la celebración en Cuba del Día Internacional del Jazz? 

Chucho Valdés: Hace algunas décadas el jazz no estaba bien visto. Había confusiones y muchos alegaban que era música norteamericana. Ese es un período que pasamos pero continuamos haciendo nuestra música. Existían muchos grupos y artistas como Felipe Dulzaides, Peruchín, Samuel Téllez, Frank Emilio. Luego vino la Orquesta Cubana de Música Moderna, que hizo época, con temas muy populares y referencias a la orquesta de la Muddy Riches. Eran transcripciones de la época de oro de las big bands. Después llegan los 70, cuando aparecen Irakere y Afrocuba, Los Fakires, de Pucho López.

En los 80 llegaron Emiliano Salvador y Gonzalo con su proyecto, que también hizo un cambio con su concepto rítmico. Creo que ha sido una influencia importante en la música cubana. Eventos como el Jazz Plaza, la presentación de estudiantes cubanos en universidades norteamericanas y que sus pares estadounidenses vengan a Cuba era impensable en los 60, pero es la realidad de hoy. También ha venido Wynton Marsalis con la orquesta del Lincoln Center y ha dado muchas clases. Y que venga el Instituto Thelonius Monk para celebrar el Día Internacional del Jazz es lo más grande que nos está pasando.

Gonzalo: El evento confirma todo el sueño, la idea y el olfato de las generaciones anteriores que nos encontramos con una realidad de limitaciones, falta de entendimiento y apoyo en algunas ocasiones. Esto es una especie de reafirmación y confirmación de nuestras intenciones. Los músicos que empiezan ven cómo hay puertas que se abren y les permiten llegar a otros lugares para entender mejor el campo musical en el que se quieren desarrollar. Para nosotros eso era muy difícil. Las instituciones no nos daban

señales de que nos permitirían ver la luz en algún momento. Pero nos apoyamos en la fe y seguimos insistiendo, porque para hacer arte tiene que haber una comunión espiritual muy grande. Esa convicción de que hay algo más allá de uno que te alumbra y te cuida. Eso prevaleció por encima de las carencias y venció la música. Triunfó también el respeto a la diversidad y las diferencias. Ver que estamos celebrando un día como este nos dice que hemos ganado espacio, credibilidad y profundidad.

» El jazz es una música que a veces nace del dolor para cubrir los espacios más íntimos de cada artista. ¿Cómo asumen ustedes la creación de este género? 

Gonzalo: El jazz refleja las vivencias del músico. Es imposible no reflejar las etapas que uno vive como ser humano, los anhelos, las necesidades. Hay algo de uno detrás de cada música.

Chucho: Yo vivo de acuerdo a mi signo, en el aire. O sea, que hago lo que se me ocurre en cada momento. Quizás no esté bien, pero así funciona. Hay cosas que quise hacer y nunca salieron pero de pronto un día vienen. Es impredecible. Me puedo motivar por una situación también, el estado de ánimo viene solo. Mis vivencias son muy silvestres.

Gonzalo, siendo muy joven tocaste con Dizzy Gillespie en La Habana. ¿Puede considerarse ese el punto de partida para la expansión de tu obra? 

Gonzalo: Con 21 años toqué con Dizzy en el festival de jazz en el Cabaret Parisién, del Hotel Nacional. Esa noche estaban varios grupos y llegó Dizzy, dejó sus maletas y bajó al concierto. Cuando me vio tocando subió al escenario y me preguntó si quería tocar con él. Me quedé muy impresionado y realmente fue muy importante para mí.

» Saliste de Cuba muy joven. ¿Qué sentiste? 

Gonzalo: Salí a los 26 años hacia República Dominicana, donde establecí una relación humana muy linda. Mi propósito era irme a Alemania porque tenía un sello discográfico allá, pero no pude viajar por trámites migratorios. En Dominicana nació mi segundo hijo y luego pasé a Estados Unidos, donde vivo hace 21 años. Irte de tu país es empezar a entender una realidad nueva, es volver a empezar. Cuando llegué a Estados Unidos fue como iniciar todo, a pesar de que ya tenía una carrera internacional. Fue un camino mejor para entender a profundidad el lenguaje jazzístico. He tocado en Cuba unas tres veces desde que vivo en EE.UU. y eso supone un trauma porque sientes que hay un proceso de aislamiento y te alejas de la realidad de tu nación.

» Chucho, ¿de qué manera recuerda que su padre, Bebo Valdés, haya influido más en su personalidad? 

Chucho: Mi papá tuvo un papel muy importante en la música cubana. Compartió con músicos como José Antonio Méndez, Ñico Rojas, Elena Burke, César Portillo de la Luz. De ese grupo el que sabía música era Bebo, y ejecutaba las partes del piano para que ellos pudieran registrar los temas y hacer los arreglos. Eso fue en el movimiento del filin. En el jazz él era el pianista de Tropicana y acompañó en los años 50 a Nat King Cole. Cuando Nat King Cole regresó ya Bebo no era el pianista de Tropicana, pero él puso como condición que mi padre fuera el pianista de su disco y le hiciera cuatro arreglos. Viví toda esa época y sus enseñanzas a partir de lo que me ponía a escuchar. Me influyó mucho. Él era el único referente que tenía pero era tremendo referente. A la casa venían Celia Cruz, el señor Rodríguez, y fui absorbiendo todo eso.

A los 15 años empecé a tocar el piano en la orquesta de mi padre Sabor de Cuba. Bebo era mi papá y mi amigo. Yo era su pianista y alumno al mismo tiempo. En mis primeros discos hay mucha influencia suya. En los 50 incluyó los tambores batá en las big bands. Hasta ese momento usaban la percusión pero mi papá se unió con un batalero muy famoso, Trinidad Torregosa, quien le dio la idea para el ritmo batanga. Después, con Irakere, retomé todo eso con Oscar Valdés para hacer “Bacalao con Pan” y toda la historia que se conoce. Él siempre me dijo: yo soy tu papá, pero búscate a ti mismo, y con el tiempo me fui encontrando. En Cuba su obra no está elevada a la altura que merece, pero ya se está hablando de celebrar su centenario el próximo año. Me parece que eso sería un punto de partida, un acto de justicia

Estos dos monstruos del jazz cubano se unirán en Trance, una producción a dos pianos que presentarán en Europa durante el mes de junio.

Gonzalo Rubalcaba y Chucho Valdés en premier mundial en La Habana

Gonzalo Rubalcaba y Chucho Valdés en premier mundial en La Habana

La Universidad de Miami dedica una serie de conferencias a la cultura cubana

Miami | 

“El cubano se resiste a homenajear la tristeza”, aseguró el pianista y compositor Gonzalo Rubalcaba en la última edición de los Cane Talks celebrada este jueves en la Universidad de Miami (UM) y que tuvo como objetivo dar a conocer el patrimonio cultural de Cuba y su relevancia para el resto del mundo, gracias a tres ponentes de origen cubano.

Los Cane Talks, inspiradas en los conocidos Ted Talks, son presentaciones de diez minutos y pensadas para que destacadas personalidades compartan sus experiencias. Inspiradoras y humanas, las intervenciones buscan motivar a la comunidad sobre una amplia variedad de temas.

Michelle González Maldonado, profesora de estudios religiosos, contó durante su conferencia Ocultando a la Virgen María el momento en que su abuela llegó de la Isla y “trajo una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre”, una historia familiar que le permitió explicar el sincretismo entre la representación católica de la Patrona de Cuba y la orisha Oshún.

“La Ermita de la Caridad es el epicentro de la identidad cubana en Miami”, aseguró González Maldonado. “La Caridad [llamada popularmente Cachita] nos enseña sobre el poder de los símbolos religiosos, porque cuando nos enfrentamos a la persecución buscamos maneras para salvar nuestras creencias”.

“Las charlas nos hacen entender a Cuba a través de diferentes disciplinas”, insistió el presidente de la UM, Julio Frenk

La académica Lillian Manzor, profesora asociada del Departamento de Lenguas Modernas, expuso el potencial del teatro como una “cultura de la reconciliación” entre los residentes en Cuba y los emigrados. La profesora detalló la importancia del Archivo Digital de Teatro Cubano (ADTC), un repositorio de materiales para estudiar la escena de la Isla.

Jacqueline Menéndez, una de las organizadoras de las charlas, contó a 14ymedio que esperan completar las cien presentaciones antes de que se celebre el centenario de la Universidad de Miami (UM) en 2025. En esta oportunidad se eligió el lema “Improvisación, belleza y resiliencia”.

“Las charlas nos hacen entender a Cuba a través de diferentes disciplinas”, insistió el presidente de la UM, Julio Frenk, en sus palabras de presentación. “La universidad se fundó para ser un puente geográfico y disciplinario” y “Cuba es un país muy importante para este centro”, puntualizó.

“El primer acuerdo que esta universidad firmó con alguna otra casa de altos estudios fue justamente con la Universidad de La Habana”, recordó el rector. “Queremos rescatar la herencia cubanoamericana y tenemos los archivos sobre Cuba más vastos fuera de la Isla”.

El ganador de varios premios Grammy Latino, Gonzalo Rubalcaba, intervino como tercer ponente de la tarde desarrollando una charla titulada La música en mí. El maestro evocó su infancia y recordó que nació “en Cayo Hueso, Centro Habana, un lugar lleno de contrastes y de vida”, y al que catalogó como “un barrio muy musical”

El pianista salió de Cuba a finales de 1990 y se radicó durante seis años en República Dominicana

“La música me ha abierto muchos caminos, me enseñó a observar más que a mirar”, dijo el artista. Sobre el escenario de la UM, Rubalcaba interpretó la pieza El Cadete constitucional, compuesta por su abuelo, y respondió a preguntas del público.

“En mi casa el piano estaba ubicado en la ventana que daba hacia la calle y era difícil concentrarse escuchando las peleas de los vecinos y los comentarios en desacuerdo con el sistema”. Con ironía, el músico evocó los momentos en que “un señor con algunos tragos pedía que le tocara un bolero” aunque él trataba de “practicar una obra de Mozart”.

El pianista salió de Cuba a finales de 1990 y se radicó durante seis años en República Dominicana. Hace más de dos décadas se trasladó a Estados Unidos donde ha creado una relación con profesionales de la música norteamericana.

De sus años en la Isla recuerda que “la gente en medio de todos esos problemas necesitaba reír” y agrega que quiere pensar que esa búsqueda de la felicidad es “una necesidad que tiene todo ser humano”.

Entrevista al pianista cubano Gonzalo Rubalcaba con motivo de su concierto en el Espacio Cultural CajaCanarias

Gonzalo Rubalcaba – By Philip Klint Thursday, November 24, 2016 at 07:30 AM EST Time Warner Cable Noticias NY1

Las notas más vitales que musicales del profesor Rubalcaba – MIQUEL JURADO Barcelona 6 NOV 2016 – 09:02 CET

El pianista cubano da una sentida clase magistral en el Festival de Jazz de Barcelona

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LORENZO DUASO.

No es habitual que en el escenario se instalen tres estudiantes y, mientras tocan su música, uno de los pianistas más importantes hoy los observe atentamente desde un lateral. Serio, con cara de póquer, ni entusiasmado, ni contrariado. Y que después tome el micro y comente la jugada ante la mirada nerviosa y expectante de los jóvenes artistas. No hay suspensos ni recriminaciones, solo comentarios en positivo, incluso más vitales que musicales. Y si la cosa no ha quedado clara, el mismo artista de campanillas se sienta al piano con ellos para mostrarles que el salto adelante es posible.

Gonzalo Rubalcaba (La Habana, 1963) impartió el jueves en el Conservatorio del Liceo una de las clases magistrales incluidas en el Festival de Jazz de Barcelona y no fue una lectura académica; al contrario. El pianista optó por la forma más participativa: tres tríos de estudiantes le tocaron un tema que más que un examen era un trampolín para que después el cubano se abriera en disquisiciones que tanto servían para la música como para cualquier otra actividad creativa.

Rubalcaba defendía la melodía y el sentimiento, hablaba de sus experiencias personales, se confesaba enamorado de las baladas románticas y enemigo visceral de los bateristas (algo inaudito, ya que horas después compartía escenario con el explosivo Jeff Ballard). “Para componer lo importante no es la técnica sino tener algo que decir”, lanzó. “Es imposible convencer a nadie si uno no está convencido de sí mismo”. Algunos alumnos, como mínimo los que tuvieron la suerte de tocar con él, se fueron a casa convencidos. “Guai”, describía después la experiencia uno de los que pisó el escenario.

El segundo trío interpretó un clásico de Charlie Haden Sandino, oportunidad magnífica para que Rubalcaba hablara de su amigo y mentor al que iba a dedicar el concierto de la noche. “Haden creaba su música en términos humanos, de vivir la vida, de percibir los hechos que le rodeaban. Tenía la genialidad de componer melodías muy sencillas y eso no se estudia, se posee”.

Fueron unas palabras que quedaron claras horas después cuando Rubalcaba regresó al mismo escenario acompañado de su cuarteto (con Ballard a la batería) para ofrecer un concierto sensacional en recuerdo de Haden. Fue una reinterpretación de su espíritu: sonaba a Haden pero era distinto. Rubalcaba, más jazzístico y menos latino que otras ocasiones, doblegó su virtuosismo pianístico evitando superficiales fuegos artificiales y, magníficamente acompañado, dejó que las melodías coparan el protagonismo. La magistral versión de La Pasionaria, volcánica y tempestuosa como el Haden más comprometido, valió por todo un festival.

Oh Vida!

El pianista y compositor cubano Gonzalo Rubalcaba aspira a mostrar este sábado en Rusia algunas creaciones de jazzistas del continente americano que considera referentes culturales ineludibles.

Invitado de lujo del festival Koktebel Jazz Party, Rubalcaba tendrá a su cargo el cierre del espectáculo de esta noche y cumplirá el encargo junto a su banda Volcán, creada hace solo dos años.

Mi idea es no perder de vista la música realizada hoy en día pero también destacar la que han hecho algunos compositores del área que a nuestro juicio siguen siendo referencia cultural importante y continúa motivando a jóvenes, comentó en declaraciones a Prensa Latina.

El programa de Volcán incluye piezas de compositores de Cuba, Brasil y Estados Unidos, entre otros, así que en el concierto de esta noche -según adelantó el maestro- interpretará obras del brasileño Chico Buarque y el cubano Chucho Valdés, además de las propias.

Quisiéramos mostrar el lado más contemporáneo de piezas que existen desde hace tres o cuatro décadas y merecen seguirse difundiendo por el mundo, sostuvo.

Rubalcaba está considerado una de las principales figuras del jazz afrocubano y un virtuoso por excelencia, como prueba de ello en el festival ruso tocará simultáneamente en dos pianos aunque él lo ve como una necesidad para su actual banda de pequeño formato.

Cuando comencé con Volcán, retomé la habilidad de tocar al mismo tiempo un piano electrónico junto al tradicional porque añade una estética nueva desde el punto de vista sonoro gracias a lo que ofrece la tecnología, comentó.

Por otra parte, expande la sonoridad del cuarteto que al estar conformado por dos percusionistas, un bajista y yo, su único elemento melódico es el piano, detalló el director.

Al maestro le entusiasma una reciente propuesta de presentar a Volcán en el próximo Festival Internacional de Jazz de Cuba, conocido como el Jazz Plaza, y tratará de acomodar su agenda para participar.

El festival Koktebel Jazz Party cuenta esta noche con Rubalcaba y Volcán, el célebre saxofonista italiano Stefano di Battista, y la formación inglesa Red Square Band, muy elogiada por la crítica mundial, entre otros distinguidos artistas.

Festival de jazz en Rusia entró en erupción por Volcán latino – Por Martha Sánchez Martínez

Feodosia, Rusia, 30 ago (PL)

18732030193_5a4b90048d_oFestival de jazz en Rusia atrae a más de 15 mil turistas

El pianista y compositor cubano Gonzalo Rubalcaba y su grupo Volcán pusieron hoy a bailar al público del festival Koktebel Jazz Party con marcados acentos cubanos y latinos.

Hasta ese momento, el auditorio de más de 500 personas había permanecido tranquilo pero Volcán entró en erupción con elementos del son, la timba, la contradanza, el danzón y los ritmos africanos enraizados en América desde la colonización.

Nadie pudo aferrarse al asiento, los bailadores se dieron gusto y otros simplemente corrían hacia adelante a gritar bravo y pedir más.

Tras cinco horas de espectáculo a Volcán le tocaba cerrar esta jornada del festival Koktebel Jazz Party y lejos de querer terminar el público clamaba por seguir, el grupo tuvo que salir a tocar otra vez, volver a saludar, prolongar las improvisaciones y ya por último el baterista obsequió sus baquetas al auditorio.

Además de Rubalcaba, virtuoso premiado con dos Grammy Latino y director de Volcán, integran el conjunto los cubanos Horacio “El Negro” Hernández en la batería; Armando Gola en la guitarra y el percusionista puertorriqueño Giovanni Hidalgo.

Cada uno de ellos cosechó aplausos individuales por la agilidad y el ingenio de las improvisaciones, casi una hora de actuación del conjunto no le bastó a un conglomerado eufórico de amantes del jazz.

Una conclusión parece obvia ante tal reacción del público: el jazz latino definitivamente gusta en esta parte del mundo.

Múltiples gritos de bravo cerraron la segunda jornada de conciertos que comenzó en la tarde del sábado y concluyó en la primera hora de este domingo, otra vez bajo la luna llena, fuegos artificiales y rodeado de gente dispuesta a apreciar el evento como fuera, incluso desde pequeños barcos.

Cantantes como Artur Best, Georgi Melikashvili y Olga Oleinokova acompañados por la agrupación británica Red Square Band regalaron baladas famosas en los cinco continentes, entre ellas, la canción brasileña Mañana de Carnaval, compuesta en 1959 para la película Orfeo negro, de Marcel Camus.

Varias alusiones al swing y el blues deleitaron a los más románticos, pero la sorpresa de la velada fue el saxofonista italiano Stefano Di Battista, quien alardeó de su talento con un paseo por la playa de Koktebel mientras tocaba música.

Este carismático artista bajó del escenario a la platea y después de recorrerla llegó a la arena, saludó a personas, mostró su saxofón a niños, mujeres y hombres, algunos de los cuales besaron el instrumento.

Di Battista realizó un homenaje a una serie de mujeres que marcaron la historia y la literatura del siglo XX como Molly, el personaje femenino ficticio que protagoniza el Ulises de James Joyce.

También, interpretó un tema dedicado a la diseñadora de moda francesa Coco Chanel y otro a la cosmonauta rusa Valentina Tereshkova, primera mujer de la historia en viajar al espacio.

Las composiciones forman parte de su disco Tierra de mujeres (2011) que tantos éxitos ha conquistado en festivales de todo el planeta, el Koktebel ya se cuenta entre ellos. rc/msm

Jazz Festival in Russia Went Into Eruption by Latin Volcano

By Martha Sánchez Martínez
Feodosia, Russia, Aug 30 (Prensa Latina)

Cuban pianist and composer Gonzalo Rubalcaba and his group Volcán made the audience dance at the Festival KIoktebel Jazz Party with marked Cuban and Latin accent.

Until that moment, the audience of over 500 persons had been calm, but Volcan entered into eruption with elements of son, timba, counterdance, danzon and African rhythms rooted in America since it was colonized.

Nobody could remain seated, dancers enjoyed the music and others simply ran forward to Yell bravo and ask for more.

After a five-hour show, Volcan was in charge of closing tyhis date of the festival Koktebel Jazz Party and far from wanting it to end, the audience claimed for more, the group had to come out and play once more, greet again, continue the improvisations and at last, the drummer gave the audience his drumsticks.

Besides Rubalcaba, virtuous awarded two Grammy Latinos and director of Volcan, Cubans Horacio
“El Negro” Hernández on the drums; Armando Gola on Bass and Puerto Rican percussionist Giovanni Hidalgo.

Each one harvested individual applauses for the agility and creativeness of their improvisations, almost one hour of group performance was not enough for an euphoric conglomerate of jazz lovers.

A conclusion becomes obvious before such a reaction from the audience: the latino jazz definitely is loved in this part of the world.

Multiple bravo shouts closed the second date of concerts that started Saturday afternoon and closed in the first hour of Sunday, once again under a full moon, fireworks and surrounded by people ready to appreciate this event at all cost, even from small boats.

Singers like Artur Best, Georgi Melikashvili and Olga Oleinokova, accompanied by British group Red Square Band gave away famous ballads, among them, Brazilian song Morning of Carnival, composed in 1959 for the movie Black Orpheus of Marcel Camus.

Several incursions in swing and blues was well received by the most romantic, but the surprise of the night was Italian saxophonist Stefano Di Battista, who bragged of his talent with a walk by the beach of Koktebel while playing his music.

This charismatic artist descended from stage to the first line of seats and after that he arrived to the sand, saluted the audience, showed his saxophone to children, women and men, some of whom kissed the instrument.

Di Battista paid tribute to a series of women that made history and literature in the 20th Century, like Molly, the feminine character that plays the leading role in â “Ulyssesâ” of James Joyce.

He also interpreted a theme dedicated to French woman designer Coco Chanel and another to Russian cosmonaut Valentina Tereshkova, first woman to travel to outer space.

The compositions are part of his album Land of Women (2011) that so many successes has conquered in festivals all over the planet, that of Koktebel is already among them.

ef/rc/msm

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