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CHUCHO Y GONZALO SE UNEN EN “TRANCE” – Vistar Magazine N0.39 Mayo 2017

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por: Michel Hernández 

NADIE SABE QUÉ PUEDE SALIR DEL ESTUDIO CUANDO SE UNEN DOS GENIOS COMO CHUCHO VALDÉS Y GONZALO RUBALCABA. TAMPOCO NADIE SOMETERÍA A DISCUSIÓN QUE DE ESA UNIÓN, FORJADA EN LOS COMPLEJOS LANCES DE LA VIDA Y EL ARTE, PUEDE NACER UNA MÚSICA MARCADA CON EL SELLO DE LA POSTERIDAD. ASÍ, BAJO ESE SIGNO, PONDRÁN EN LIBERTAD EL DISCO TRANCE, UN ÁLBUM EN EL QUE LAS FIGURAS MÁS REPRESENTATIVAS ACTUALMENTE DEL JAZZ AFROCUBANO SE LANZARON A LA AVENTURA DE FORTALECER ALIANZAS ENTRE SUS VASTOS MUNDOS SONOROS.

Ambos pianistas saldrán a la carretera el próximo mes para presentar su disco en Europa. “Estamos en una etapa muy bonita. Es el momento en que mayor acercamiento personal hemos tenido. Tenemos muchas cosas en común, opiniones, referencias. De todo eso nació también Trance, un disco a dúo que presentaremos en Europa dentro un mes y medio”, dice a VISTAR Gonzalo Rubalcaba, mientras le gasta una broma a Chucho Valdés.

“Discutimos mucho por razones culinarias. Chucho me quiere imponer lo que tengo que comer”, agrega mientras Chucho, a su lado, lo interrumpe. “Sabes que el postre es muy importante, o cualquier cosa dulce después de comer”, ríe el hijo de Bebo, ataviado con su habitual gorra y una florida camisa.

Gonzalo y Chucho conversan con nosotros en los jardines del Hotel Nacional, luego de tomarse fotos con admiradores y responder preguntas de la prensa acreditada al Día Internacional del Jazz. Dejando a un lado cuestiones culinarias, cada uno habla desde sus propias vivencias, desde sus posiciones más íntimas y desde lo que concede una de las esencias principales a sus vidas: el jazz.

» ¿Cuál es el sentido real que le otorgan a la celebración en Cuba del Día Internacional del Jazz? 

Chucho Valdés: Hace algunas décadas el jazz no estaba bien visto. Había confusiones y muchos alegaban que era música norteamericana. Ese es un período que pasamos pero continuamos haciendo nuestra música. Existían muchos grupos y artistas como Felipe Dulzaides, Peruchín, Samuel Téllez, Frank Emilio. Luego vino la Orquesta Cubana de Música Moderna, que hizo época, con temas muy populares y referencias a la orquesta de la Muddy Riches. Eran transcripciones de la época de oro de las big bands. Después llegan los 70, cuando aparecen Irakere y Afrocuba, Los Fakires, de Pucho López.

En los 80 llegaron Emiliano Salvador y Gonzalo con su proyecto, que también hizo un cambio con su concepto rítmico. Creo que ha sido una influencia importante en la música cubana. Eventos como el Jazz Plaza, la presentación de estudiantes cubanos en universidades norteamericanas y que sus pares estadounidenses vengan a Cuba era impensable en los 60, pero es la realidad de hoy. También ha venido Wynton Marsalis con la orquesta del Lincoln Center y ha dado muchas clases. Y que venga el Instituto Thelonius Monk para celebrar el Día Internacional del Jazz es lo más grande que nos está pasando.

Gonzalo: El evento confirma todo el sueño, la idea y el olfato de las generaciones anteriores que nos encontramos con una realidad de limitaciones, falta de entendimiento y apoyo en algunas ocasiones. Esto es una especie de reafirmación y confirmación de nuestras intenciones. Los músicos que empiezan ven cómo hay puertas que se abren y les permiten llegar a otros lugares para entender mejor el campo musical en el que se quieren desarrollar. Para nosotros eso era muy difícil. Las instituciones no nos daban

señales de que nos permitirían ver la luz en algún momento. Pero nos apoyamos en la fe y seguimos insistiendo, porque para hacer arte tiene que haber una comunión espiritual muy grande. Esa convicción de que hay algo más allá de uno que te alumbra y te cuida. Eso prevaleció por encima de las carencias y venció la música. Triunfó también el respeto a la diversidad y las diferencias. Ver que estamos celebrando un día como este nos dice que hemos ganado espacio, credibilidad y profundidad.

» El jazz es una música que a veces nace del dolor para cubrir los espacios más íntimos de cada artista. ¿Cómo asumen ustedes la creación de este género? 

Gonzalo: El jazz refleja las vivencias del músico. Es imposible no reflejar las etapas que uno vive como ser humano, los anhelos, las necesidades. Hay algo de uno detrás de cada música.

Chucho: Yo vivo de acuerdo a mi signo, en el aire. O sea, que hago lo que se me ocurre en cada momento. Quizás no esté bien, pero así funciona. Hay cosas que quise hacer y nunca salieron pero de pronto un día vienen. Es impredecible. Me puedo motivar por una situación también, el estado de ánimo viene solo. Mis vivencias son muy silvestres.

Gonzalo, siendo muy joven tocaste con Dizzy Gillespie en La Habana. ¿Puede considerarse ese el punto de partida para la expansión de tu obra? 

Gonzalo: Con 21 años toqué con Dizzy en el festival de jazz en el Cabaret Parisién, del Hotel Nacional. Esa noche estaban varios grupos y llegó Dizzy, dejó sus maletas y bajó al concierto. Cuando me vio tocando subió al escenario y me preguntó si quería tocar con él. Me quedé muy impresionado y realmente fue muy importante para mí.

» Saliste de Cuba muy joven. ¿Qué sentiste? 

Gonzalo: Salí a los 26 años hacia República Dominicana, donde establecí una relación humana muy linda. Mi propósito era irme a Alemania porque tenía un sello discográfico allá, pero no pude viajar por trámites migratorios. En Dominicana nació mi segundo hijo y luego pasé a Estados Unidos, donde vivo hace 21 años. Irte de tu país es empezar a entender una realidad nueva, es volver a empezar. Cuando llegué a Estados Unidos fue como iniciar todo, a pesar de que ya tenía una carrera internacional. Fue un camino mejor para entender a profundidad el lenguaje jazzístico. He tocado en Cuba unas tres veces desde que vivo en EE.UU. y eso supone un trauma porque sientes que hay un proceso de aislamiento y te alejas de la realidad de tu nación.

» Chucho, ¿de qué manera recuerda que su padre, Bebo Valdés, haya influido más en su personalidad? 

Chucho: Mi papá tuvo un papel muy importante en la música cubana. Compartió con músicos como José Antonio Méndez, Ñico Rojas, Elena Burke, César Portillo de la Luz. De ese grupo el que sabía música era Bebo, y ejecutaba las partes del piano para que ellos pudieran registrar los temas y hacer los arreglos. Eso fue en el movimiento del filin. En el jazz él era el pianista de Tropicana y acompañó en los años 50 a Nat King Cole. Cuando Nat King Cole regresó ya Bebo no era el pianista de Tropicana, pero él puso como condición que mi padre fuera el pianista de su disco y le hiciera cuatro arreglos. Viví toda esa época y sus enseñanzas a partir de lo que me ponía a escuchar. Me influyó mucho. Él era el único referente que tenía pero era tremendo referente. A la casa venían Celia Cruz, el señor Rodríguez, y fui absorbiendo todo eso.

A los 15 años empecé a tocar el piano en la orquesta de mi padre Sabor de Cuba. Bebo era mi papá y mi amigo. Yo era su pianista y alumno al mismo tiempo. En mis primeros discos hay mucha influencia suya. En los 50 incluyó los tambores batá en las big bands. Hasta ese momento usaban la percusión pero mi papá se unió con un batalero muy famoso, Trinidad Torregosa, quien le dio la idea para el ritmo batanga. Después, con Irakere, retomé todo eso con Oscar Valdés para hacer “Bacalao con Pan” y toda la historia que se conoce. Él siempre me dijo: yo soy tu papá, pero búscate a ti mismo, y con el tiempo me fui encontrando. En Cuba su obra no está elevada a la altura que merece, pero ya se está hablando de celebrar su centenario el próximo año. Me parece que eso sería un punto de partida, un acto de justicia

Estos dos monstruos del jazz cubano se unirán en Trance, una producción a dos pianos que presentarán en Europa durante el mes de junio.

Gonzalo Rubalcaba y Chucho Valdés en premier mundial en La Habana

Gonzalo Rubalcaba y Chucho Valdés en premier mundial en La Habana

La Universidad de Miami dedica una serie de conferencias a la cultura cubana

Miami | 

“El cubano se resiste a homenajear la tristeza”, aseguró el pianista y compositor Gonzalo Rubalcaba en la última edición de los Cane Talks celebrada este jueves en la Universidad de Miami (UM) y que tuvo como objetivo dar a conocer el patrimonio cultural de Cuba y su relevancia para el resto del mundo, gracias a tres ponentes de origen cubano.

Los Cane Talks, inspiradas en los conocidos Ted Talks, son presentaciones de diez minutos y pensadas para que destacadas personalidades compartan sus experiencias. Inspiradoras y humanas, las intervenciones buscan motivar a la comunidad sobre una amplia variedad de temas.

Michelle González Maldonado, profesora de estudios religiosos, contó durante su conferencia Ocultando a la Virgen María el momento en que su abuela llegó de la Isla y “trajo una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre”, una historia familiar que le permitió explicar el sincretismo entre la representación católica de la Patrona de Cuba y la orisha Oshún.

“La Ermita de la Caridad es el epicentro de la identidad cubana en Miami”, aseguró González Maldonado. “La Caridad [llamada popularmente Cachita] nos enseña sobre el poder de los símbolos religiosos, porque cuando nos enfrentamos a la persecución buscamos maneras para salvar nuestras creencias”.

“Las charlas nos hacen entender a Cuba a través de diferentes disciplinas”, insistió el presidente de la UM, Julio Frenk

La académica Lillian Manzor, profesora asociada del Departamento de Lenguas Modernas, expuso el potencial del teatro como una “cultura de la reconciliación” entre los residentes en Cuba y los emigrados. La profesora detalló la importancia del Archivo Digital de Teatro Cubano (ADTC), un repositorio de materiales para estudiar la escena de la Isla.

Jacqueline Menéndez, una de las organizadoras de las charlas, contó a 14ymedio que esperan completar las cien presentaciones antes de que se celebre el centenario de la Universidad de Miami (UM) en 2025. En esta oportunidad se eligió el lema “Improvisación, belleza y resiliencia”.

“Las charlas nos hacen entender a Cuba a través de diferentes disciplinas”, insistió el presidente de la UM, Julio Frenk, en sus palabras de presentación. “La universidad se fundó para ser un puente geográfico y disciplinario” y “Cuba es un país muy importante para este centro”, puntualizó.

“El primer acuerdo que esta universidad firmó con alguna otra casa de altos estudios fue justamente con la Universidad de La Habana”, recordó el rector. “Queremos rescatar la herencia cubanoamericana y tenemos los archivos sobre Cuba más vastos fuera de la Isla”.

El ganador de varios premios Grammy Latino, Gonzalo Rubalcaba, intervino como tercer ponente de la tarde desarrollando una charla titulada La música en mí. El maestro evocó su infancia y recordó que nació “en Cayo Hueso, Centro Habana, un lugar lleno de contrastes y de vida”, y al que catalogó como “un barrio muy musical”

El pianista salió de Cuba a finales de 1990 y se radicó durante seis años en República Dominicana

“La música me ha abierto muchos caminos, me enseñó a observar más que a mirar”, dijo el artista. Sobre el escenario de la UM, Rubalcaba interpretó la pieza El Cadete constitucional, compuesta por su abuelo, y respondió a preguntas del público.

“En mi casa el piano estaba ubicado en la ventana que daba hacia la calle y era difícil concentrarse escuchando las peleas de los vecinos y los comentarios en desacuerdo con el sistema”. Con ironía, el músico evocó los momentos en que “un señor con algunos tragos pedía que le tocara un bolero” aunque él trataba de “practicar una obra de Mozart”.

El pianista salió de Cuba a finales de 1990 y se radicó durante seis años en República Dominicana. Hace más de dos décadas se trasladó a Estados Unidos donde ha creado una relación con profesionales de la música norteamericana.

De sus años en la Isla recuerda que “la gente en medio de todos esos problemas necesitaba reír” y agrega que quiere pensar que esa búsqueda de la felicidad es “una necesidad que tiene todo ser humano”.

Entrevista al pianista cubano Gonzalo Rubalcaba con motivo de su concierto en el Espacio Cultural CajaCanarias

Gonzalo Rubalcaba – By Philip Klint Thursday, November 24, 2016 at 07:30 AM EST Time Warner Cable Noticias NY1

Las notas más vitales que musicales del profesor Rubalcaba – MIQUEL JURADO Barcelona 6 NOV 2016 – 09:02 CET

El pianista cubano da una sentida clase magistral en el Festival de Jazz de Barcelona

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LORENZO DUASO.

No es habitual que en el escenario se instalen tres estudiantes y, mientras tocan su música, uno de los pianistas más importantes hoy los observe atentamente desde un lateral. Serio, con cara de póquer, ni entusiasmado, ni contrariado. Y que después tome el micro y comente la jugada ante la mirada nerviosa y expectante de los jóvenes artistas. No hay suspensos ni recriminaciones, solo comentarios en positivo, incluso más vitales que musicales. Y si la cosa no ha quedado clara, el mismo artista de campanillas se sienta al piano con ellos para mostrarles que el salto adelante es posible.

Gonzalo Rubalcaba (La Habana, 1963) impartió el jueves en el Conservatorio del Liceo una de las clases magistrales incluidas en el Festival de Jazz de Barcelona y no fue una lectura académica; al contrario. El pianista optó por la forma más participativa: tres tríos de estudiantes le tocaron un tema que más que un examen era un trampolín para que después el cubano se abriera en disquisiciones que tanto servían para la música como para cualquier otra actividad creativa.

Rubalcaba defendía la melodía y el sentimiento, hablaba de sus experiencias personales, se confesaba enamorado de las baladas románticas y enemigo visceral de los bateristas (algo inaudito, ya que horas después compartía escenario con el explosivo Jeff Ballard). “Para componer lo importante no es la técnica sino tener algo que decir”, lanzó. “Es imposible convencer a nadie si uno no está convencido de sí mismo”. Algunos alumnos, como mínimo los que tuvieron la suerte de tocar con él, se fueron a casa convencidos. “Guai”, describía después la experiencia uno de los que pisó el escenario.

El segundo trío interpretó un clásico de Charlie Haden Sandino, oportunidad magnífica para que Rubalcaba hablara de su amigo y mentor al que iba a dedicar el concierto de la noche. “Haden creaba su música en términos humanos, de vivir la vida, de percibir los hechos que le rodeaban. Tenía la genialidad de componer melodías muy sencillas y eso no se estudia, se posee”.

Fueron unas palabras que quedaron claras horas después cuando Rubalcaba regresó al mismo escenario acompañado de su cuarteto (con Ballard a la batería) para ofrecer un concierto sensacional en recuerdo de Haden. Fue una reinterpretación de su espíritu: sonaba a Haden pero era distinto. Rubalcaba, más jazzístico y menos latino que otras ocasiones, doblegó su virtuosismo pianístico evitando superficiales fuegos artificiales y, magníficamente acompañado, dejó que las melodías coparan el protagonismo. La magistral versión de La Pasionaria, volcánica y tempestuosa como el Haden más comprometido, valió por todo un festival.

Oh Vida!

El pianista y compositor cubano Gonzalo Rubalcaba aspira a mostrar este sábado en Rusia algunas creaciones de jazzistas del continente americano que considera referentes culturales ineludibles.

Invitado de lujo del festival Koktebel Jazz Party, Rubalcaba tendrá a su cargo el cierre del espectáculo de esta noche y cumplirá el encargo junto a su banda Volcán, creada hace solo dos años.

Mi idea es no perder de vista la música realizada hoy en día pero también destacar la que han hecho algunos compositores del área que a nuestro juicio siguen siendo referencia cultural importante y continúa motivando a jóvenes, comentó en declaraciones a Prensa Latina.

El programa de Volcán incluye piezas de compositores de Cuba, Brasil y Estados Unidos, entre otros, así que en el concierto de esta noche -según adelantó el maestro- interpretará obras del brasileño Chico Buarque y el cubano Chucho Valdés, además de las propias.

Quisiéramos mostrar el lado más contemporáneo de piezas que existen desde hace tres o cuatro décadas y merecen seguirse difundiendo por el mundo, sostuvo.

Rubalcaba está considerado una de las principales figuras del jazz afrocubano y un virtuoso por excelencia, como prueba de ello en el festival ruso tocará simultáneamente en dos pianos aunque él lo ve como una necesidad para su actual banda de pequeño formato.

Cuando comencé con Volcán, retomé la habilidad de tocar al mismo tiempo un piano electrónico junto al tradicional porque añade una estética nueva desde el punto de vista sonoro gracias a lo que ofrece la tecnología, comentó.

Por otra parte, expande la sonoridad del cuarteto que al estar conformado por dos percusionistas, un bajista y yo, su único elemento melódico es el piano, detalló el director.

Al maestro le entusiasma una reciente propuesta de presentar a Volcán en el próximo Festival Internacional de Jazz de Cuba, conocido como el Jazz Plaza, y tratará de acomodar su agenda para participar.

El festival Koktebel Jazz Party cuenta esta noche con Rubalcaba y Volcán, el célebre saxofonista italiano Stefano di Battista, y la formación inglesa Red Square Band, muy elogiada por la crítica mundial, entre otros distinguidos artistas.

Festival de jazz en Rusia entró en erupción por Volcán latino – Por Martha Sánchez Martínez

Feodosia, Rusia, 30 ago (PL)

18732030193_5a4b90048d_oFestival de jazz en Rusia atrae a más de 15 mil turistas

El pianista y compositor cubano Gonzalo Rubalcaba y su grupo Volcán pusieron hoy a bailar al público del festival Koktebel Jazz Party con marcados acentos cubanos y latinos.

Hasta ese momento, el auditorio de más de 500 personas había permanecido tranquilo pero Volcán entró en erupción con elementos del son, la timba, la contradanza, el danzón y los ritmos africanos enraizados en América desde la colonización.

Nadie pudo aferrarse al asiento, los bailadores se dieron gusto y otros simplemente corrían hacia adelante a gritar bravo y pedir más.

Tras cinco horas de espectáculo a Volcán le tocaba cerrar esta jornada del festival Koktebel Jazz Party y lejos de querer terminar el público clamaba por seguir, el grupo tuvo que salir a tocar otra vez, volver a saludar, prolongar las improvisaciones y ya por último el baterista obsequió sus baquetas al auditorio.

Además de Rubalcaba, virtuoso premiado con dos Grammy Latino y director de Volcán, integran el conjunto los cubanos Horacio “El Negro” Hernández en la batería; Armando Gola en la guitarra y el percusionista puertorriqueño Giovanni Hidalgo.

Cada uno de ellos cosechó aplausos individuales por la agilidad y el ingenio de las improvisaciones, casi una hora de actuación del conjunto no le bastó a un conglomerado eufórico de amantes del jazz.

Una conclusión parece obvia ante tal reacción del público: el jazz latino definitivamente gusta en esta parte del mundo.

Múltiples gritos de bravo cerraron la segunda jornada de conciertos que comenzó en la tarde del sábado y concluyó en la primera hora de este domingo, otra vez bajo la luna llena, fuegos artificiales y rodeado de gente dispuesta a apreciar el evento como fuera, incluso desde pequeños barcos.

Cantantes como Artur Best, Georgi Melikashvili y Olga Oleinokova acompañados por la agrupación británica Red Square Band regalaron baladas famosas en los cinco continentes, entre ellas, la canción brasileña Mañana de Carnaval, compuesta en 1959 para la película Orfeo negro, de Marcel Camus.

Varias alusiones al swing y el blues deleitaron a los más románticos, pero la sorpresa de la velada fue el saxofonista italiano Stefano Di Battista, quien alardeó de su talento con un paseo por la playa de Koktebel mientras tocaba música.

Este carismático artista bajó del escenario a la platea y después de recorrerla llegó a la arena, saludó a personas, mostró su saxofón a niños, mujeres y hombres, algunos de los cuales besaron el instrumento.

Di Battista realizó un homenaje a una serie de mujeres que marcaron la historia y la literatura del siglo XX como Molly, el personaje femenino ficticio que protagoniza el Ulises de James Joyce.

También, interpretó un tema dedicado a la diseñadora de moda francesa Coco Chanel y otro a la cosmonauta rusa Valentina Tereshkova, primera mujer de la historia en viajar al espacio.

Las composiciones forman parte de su disco Tierra de mujeres (2011) que tantos éxitos ha conquistado en festivales de todo el planeta, el Koktebel ya se cuenta entre ellos. rc/msm

Jazz Festival in Russia Went Into Eruption by Latin Volcano

By Martha Sánchez Martínez
Feodosia, Russia, Aug 30 (Prensa Latina)

Cuban pianist and composer Gonzalo Rubalcaba and his group Volcán made the audience dance at the Festival KIoktebel Jazz Party with marked Cuban and Latin accent.

Until that moment, the audience of over 500 persons had been calm, but Volcan entered into eruption with elements of son, timba, counterdance, danzon and African rhythms rooted in America since it was colonized.

Nobody could remain seated, dancers enjoyed the music and others simply ran forward to Yell bravo and ask for more.

After a five-hour show, Volcan was in charge of closing tyhis date of the festival Koktebel Jazz Party and far from wanting it to end, the audience claimed for more, the group had to come out and play once more, greet again, continue the improvisations and at last, the drummer gave the audience his drumsticks.

Besides Rubalcaba, virtuous awarded two Grammy Latinos and director of Volcan, Cubans Horacio
“El Negro” Hernández on the drums; Armando Gola on Bass and Puerto Rican percussionist Giovanni Hidalgo.

Each one harvested individual applauses for the agility and creativeness of their improvisations, almost one hour of group performance was not enough for an euphoric conglomerate of jazz lovers.

A conclusion becomes obvious before such a reaction from the audience: the latino jazz definitely is loved in this part of the world.

Multiple bravo shouts closed the second date of concerts that started Saturday afternoon and closed in the first hour of Sunday, once again under a full moon, fireworks and surrounded by people ready to appreciate this event at all cost, even from small boats.

Singers like Artur Best, Georgi Melikashvili and Olga Oleinokova, accompanied by British group Red Square Band gave away famous ballads, among them, Brazilian song Morning of Carnival, composed in 1959 for the movie Black Orpheus of Marcel Camus.

Several incursions in swing and blues was well received by the most romantic, but the surprise of the night was Italian saxophonist Stefano Di Battista, who bragged of his talent with a walk by the beach of Koktebel while playing his music.

This charismatic artist descended from stage to the first line of seats and after that he arrived to the sand, saluted the audience, showed his saxophone to children, women and men, some of whom kissed the instrument.

Di Battista paid tribute to a series of women that made history and literature in the 20th Century, like Molly, the feminine character that plays the leading role in â “Ulyssesâ” of James Joyce.

He also interpreted a theme dedicated to French woman designer Coco Chanel and another to Russian cosmonaut Valentina Tereshkova, first woman to travel to outer space.

The compositions are part of his album Land of Women (2011) that so many successes has conquered in festivals all over the planet, that of Koktebel is already among them.

ef/rc/msm

“Diversidad” latinoamericana en Latin Jazz

GR

Gonzalo Rubalcaba foto by Rene Hernandez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Alicia Rinaldi BUENOS AIRES, 26 (ANSA) –

América Latina vive una “etapa de redefinición de la pianística”, todavía “muy controlada por códigos europeos”, pero en los jóvenes existe una creación “sin temor” a sumar la “esencia popular”, afirmó el reconocido músico cubano Gonzalo Rubalcaba.
    El compositor y virtuoso exponente del Latin Jazz, de 52 años, dialogó con ANSA, antes de protagonizar el “bello reto” de tocar temas de su último disco, “Fe”, en el Festival Internacional Piano Piano, con intérpretes de diferentes géneros, en curso en el Centro Cultural Néstor Kirchner.
    “Es necesario este tipo de encuentros porque por años lo que se ha buscado es establecer muros entre géneros más que puentes: que si lo popular, lo folclórico o lo clásico. Y esto es una posibilidad real de vincular artistas de diferentes nacionalidades y generaciones con una historia contrastante”, afirmó Rubalcaba.
    Galardonado con dos Grammy por sus discos Supernova (2002) y Solo (2006), sostuvo que Latinoamérica vive “una etapa de redefinición de la pianística, todavía muy controlada por códigos estéticos europeos”. Algo que “no es negativo” en sí mismo, pero resaltó que en la actualidad “hay artistas que entendieron que es importante desarrollar otras formas de expresión musical”.
    Rubalcaba se formó en un ambiente de músicos desde niño, en su casa de La Habana, donde estudió en el Conservatorio Manuel Saumell, percusión en el Amadeo Roldán y composición en el Instituto Superior de Arte.
    En su increíble carrera, a los 17 años Dizzie Gillespie lo escuchó al piano y lo invitó a tocar, a los 20 realizaba giras por Europa con la Orquesta Aragón cuando conoció a Charlie Haden, con quien compartió -más tarde- discos, giras y mucha experiencia.
    El músico recordó que en su época de formación el piano era considerado dentro de las “llamadas carreras largas”, con 12 años de estudio de autores europeos y muy poco margen para los cubanos.
    En la actualidad, las “nuevas generaciones ven que hay otras formas y otros códigos a involucrar en la composición, sin temor a trabajar con la esencia popular de cada país”, destacó.
    Rubalcaba, docente hace un año en la estatal Universidad de Miami, criticó la “falta de difusión de lo que no pertenece al mundo uniformado” de la música en los medios de comunicación.
    Para el artista, es parte de un “problema a nivel mundial en las escuelas” y es que existe “poco empuje en los estudiantes a que encuentren su camino” propio.
    El camino es “estudiar y conocer” a los grandes, como Jhon Coltrane, Charlie Parker o Gillespie, “pero tener las herramientas para creer en los que podemos revolucionar nosotros mismos, sin temor a no ser aceptados y a que el camino sea muy largo”, explicó.
    Se trata de “luchar contra una ola inmensa” e “inducir al niño que no debe darle miedo el sabor de lograr algo que se diferencie, con intereses propios, emocionales, culturales; no tiene precio, yo apuesto por eso”, enfatizó. En esa misma línea, “los latinoamericanos le aportaron mucha diversidad al jazz”, sostiene Rubalcaba. El músico que eligió el Latin Jazz “ha entendido la importancia de respetar el lenguaje de la tradición jazzística pero abrazar constantemente su tradición y establecido una comunión donde conviven las cosas de manera normal”, sintetizó.

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