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Festival de jazz en Rusia entró en erupción por Volcán latino – Por Martha Sánchez Martínez

Feodosia, Rusia, 30 ago (PL)

18732030193_5a4b90048d_oFestival de jazz en Rusia atrae a más de 15 mil turistas

El pianista y compositor cubano Gonzalo Rubalcaba y su grupo Volcán pusieron hoy a bailar al público del festival Koktebel Jazz Party con marcados acentos cubanos y latinos.

Hasta ese momento, el auditorio de más de 500 personas había permanecido tranquilo pero Volcán entró en erupción con elementos del son, la timba, la contradanza, el danzón y los ritmos africanos enraizados en América desde la colonización.

Nadie pudo aferrarse al asiento, los bailadores se dieron gusto y otros simplemente corrían hacia adelante a gritar bravo y pedir más.

Tras cinco horas de espectáculo a Volcán le tocaba cerrar esta jornada del festival Koktebel Jazz Party y lejos de querer terminar el público clamaba por seguir, el grupo tuvo que salir a tocar otra vez, volver a saludar, prolongar las improvisaciones y ya por último el baterista obsequió sus baquetas al auditorio.

Además de Rubalcaba, virtuoso premiado con dos Grammy Latino y director de Volcán, integran el conjunto los cubanos Horacio “El Negro” Hernández en la batería; Armando Gola en la guitarra y el percusionista puertorriqueño Giovanni Hidalgo.

Cada uno de ellos cosechó aplausos individuales por la agilidad y el ingenio de las improvisaciones, casi una hora de actuación del conjunto no le bastó a un conglomerado eufórico de amantes del jazz.

Una conclusión parece obvia ante tal reacción del público: el jazz latino definitivamente gusta en esta parte del mundo.

Múltiples gritos de bravo cerraron la segunda jornada de conciertos que comenzó en la tarde del sábado y concluyó en la primera hora de este domingo, otra vez bajo la luna llena, fuegos artificiales y rodeado de gente dispuesta a apreciar el evento como fuera, incluso desde pequeños barcos.

Cantantes como Artur Best, Georgi Melikashvili y Olga Oleinokova acompañados por la agrupación británica Red Square Band regalaron baladas famosas en los cinco continentes, entre ellas, la canción brasileña Mañana de Carnaval, compuesta en 1959 para la película Orfeo negro, de Marcel Camus.

Varias alusiones al swing y el blues deleitaron a los más románticos, pero la sorpresa de la velada fue el saxofonista italiano Stefano Di Battista, quien alardeó de su talento con un paseo por la playa de Koktebel mientras tocaba música.

Este carismático artista bajó del escenario a la platea y después de recorrerla llegó a la arena, saludó a personas, mostró su saxofón a niños, mujeres y hombres, algunos de los cuales besaron el instrumento.

Di Battista realizó un homenaje a una serie de mujeres que marcaron la historia y la literatura del siglo XX como Molly, el personaje femenino ficticio que protagoniza el Ulises de James Joyce.

También, interpretó un tema dedicado a la diseñadora de moda francesa Coco Chanel y otro a la cosmonauta rusa Valentina Tereshkova, primera mujer de la historia en viajar al espacio.

Las composiciones forman parte de su disco Tierra de mujeres (2011) que tantos éxitos ha conquistado en festivales de todo el planeta, el Koktebel ya se cuenta entre ellos. rc/msm

Jazz Festival in Russia Went Into Eruption by Latin Volcano

By Martha Sánchez Martínez
Feodosia, Russia, Aug 30 (Prensa Latina)

Cuban pianist and composer Gonzalo Rubalcaba and his group Volcán made the audience dance at the Festival KIoktebel Jazz Party with marked Cuban and Latin accent.

Until that moment, the audience of over 500 persons had been calm, but Volcan entered into eruption with elements of son, timba, counterdance, danzon and African rhythms rooted in America since it was colonized.

Nobody could remain seated, dancers enjoyed the music and others simply ran forward to Yell bravo and ask for more.

After a five-hour show, Volcan was in charge of closing tyhis date of the festival Koktebel Jazz Party and far from wanting it to end, the audience claimed for more, the group had to come out and play once more, greet again, continue the improvisations and at last, the drummer gave the audience his drumsticks.

Besides Rubalcaba, virtuous awarded two Grammy Latinos and director of Volcan, Cubans Horacio
“El Negro” Hernández on the drums; Armando Gola on Bass and Puerto Rican percussionist Giovanni Hidalgo.

Each one harvested individual applauses for the agility and creativeness of their improvisations, almost one hour of group performance was not enough for an euphoric conglomerate of jazz lovers.

A conclusion becomes obvious before such a reaction from the audience: the latino jazz definitely is loved in this part of the world.

Multiple bravo shouts closed the second date of concerts that started Saturday afternoon and closed in the first hour of Sunday, once again under a full moon, fireworks and surrounded by people ready to appreciate this event at all cost, even from small boats.

Singers like Artur Best, Georgi Melikashvili and Olga Oleinokova, accompanied by British group Red Square Band gave away famous ballads, among them, Brazilian song Morning of Carnival, composed in 1959 for the movie Black Orpheus of Marcel Camus.

Several incursions in swing and blues was well received by the most romantic, but the surprise of the night was Italian saxophonist Stefano Di Battista, who bragged of his talent with a walk by the beach of Koktebel while playing his music.

This charismatic artist descended from stage to the first line of seats and after that he arrived to the sand, saluted the audience, showed his saxophone to children, women and men, some of whom kissed the instrument.

Di Battista paid tribute to a series of women that made history and literature in the 20th Century, like Molly, the feminine character that plays the leading role in â “Ulyssesâ” of James Joyce.

He also interpreted a theme dedicated to French woman designer Coco Chanel and another to Russian cosmonaut Valentina Tereshkova, first woman to travel to outer space.

The compositions are part of his album Land of Women (2011) that so many successes has conquered in festivals all over the planet, that of Koktebel is already among them.

ef/rc/msm

“Diversidad” latinoamericana en Latin Jazz

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Gonzalo Rubalcaba foto by Rene Hernandez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por Alicia Rinaldi BUENOS AIRES, 26 (ANSA) –

América Latina vive una “etapa de redefinición de la pianística”, todavía “muy controlada por códigos europeos”, pero en los jóvenes existe una creación “sin temor” a sumar la “esencia popular”, afirmó el reconocido músico cubano Gonzalo Rubalcaba.
    El compositor y virtuoso exponente del Latin Jazz, de 52 años, dialogó con ANSA, antes de protagonizar el “bello reto” de tocar temas de su último disco, “Fe”, en el Festival Internacional Piano Piano, con intérpretes de diferentes géneros, en curso en el Centro Cultural Néstor Kirchner.
    “Es necesario este tipo de encuentros porque por años lo que se ha buscado es establecer muros entre géneros más que puentes: que si lo popular, lo folclórico o lo clásico. Y esto es una posibilidad real de vincular artistas de diferentes nacionalidades y generaciones con una historia contrastante”, afirmó Rubalcaba.
    Galardonado con dos Grammy por sus discos Supernova (2002) y Solo (2006), sostuvo que Latinoamérica vive “una etapa de redefinición de la pianística, todavía muy controlada por códigos estéticos europeos”. Algo que “no es negativo” en sí mismo, pero resaltó que en la actualidad “hay artistas que entendieron que es importante desarrollar otras formas de expresión musical”.
    Rubalcaba se formó en un ambiente de músicos desde niño, en su casa de La Habana, donde estudió en el Conservatorio Manuel Saumell, percusión en el Amadeo Roldán y composición en el Instituto Superior de Arte.
    En su increíble carrera, a los 17 años Dizzie Gillespie lo escuchó al piano y lo invitó a tocar, a los 20 realizaba giras por Europa con la Orquesta Aragón cuando conoció a Charlie Haden, con quien compartió -más tarde- discos, giras y mucha experiencia.
    El músico recordó que en su época de formación el piano era considerado dentro de las “llamadas carreras largas”, con 12 años de estudio de autores europeos y muy poco margen para los cubanos.
    En la actualidad, las “nuevas generaciones ven que hay otras formas y otros códigos a involucrar en la composición, sin temor a trabajar con la esencia popular de cada país”, destacó.
    Rubalcaba, docente hace un año en la estatal Universidad de Miami, criticó la “falta de difusión de lo que no pertenece al mundo uniformado” de la música en los medios de comunicación.
    Para el artista, es parte de un “problema a nivel mundial en las escuelas” y es que existe “poco empuje en los estudiantes a que encuentren su camino” propio.
    El camino es “estudiar y conocer” a los grandes, como Jhon Coltrane, Charlie Parker o Gillespie, “pero tener las herramientas para creer en los que podemos revolucionar nosotros mismos, sin temor a no ser aceptados y a que el camino sea muy largo”, explicó.
    Se trata de “luchar contra una ola inmensa” e “inducir al niño que no debe darle miedo el sabor de lograr algo que se diferencie, con intereses propios, emocionales, culturales; no tiene precio, yo apuesto por eso”, enfatizó. En esa misma línea, “los latinoamericanos le aportaron mucha diversidad al jazz”, sostiene Rubalcaba. El músico que eligió el Latin Jazz “ha entendido la importancia de respetar el lenguaje de la tradición jazzística pero abrazar constantemente su tradición y establecido una comunión donde conviven las cosas de manera normal”, sintetizó.

Embargo de EEUU a Cuba “es obsoleto”, Rubalcaba

BUENOS AIRES, 26 (ANSA) Foto by Rene Hernandez

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 El destacado pianista cubano Gonzalo Rubalcaba, residente en Miami, dijo que Estados Unidos debe entender que “el embargo no ha resuelto nada” y pidió autocrítica a Cuba, porque “no todos los problemas vienen de afuera”. Consultado por ANSA sobre la reanudación de la relaciones bilaterales, el artista dijo que “el embargo no ha resuelto absolutamente nada; es importante que Estados Unidos entienda que no funciona y que es una herramienta obsoleta”. Pero también en Cuba “tienen que entender que hay un autobloqueo impuesto por ellos mismos y que hay que salir de él”. Para el músico del Latin Jazz, premiado por el Festival Benny Moré y con dos Grammy, “sería inútil decir que los problemas que tenemos en casa siempre son provocados por el vecino; creamos nuestros problemas también porque somos tercos, vanidosos, tontos o desorganizados, y es bueno aceptar eso”. “Traería una salud tremenda para la evolución de Cuba como Nación” comprender que “no todos los problemas vienen de afuera”, enfatizó. Pese al bloqueo económico impuesto por Washington a la isla caribeña en 1960, la música “ha hecho y sigue haciendo” de puente entre ambos países, señaló. “La música está en el aire, viaja y encuentra un espacio de decir las cosas de una manera distinta siempre”, afirmó el compositor, convencido de que para los “que creemos en la música de manera seria y honesta” es un “compromiso transformar, evolucionar y convivir con puntos de vista diferentes”.

AGR-AGR/MRZ  
26/07/2015 16:41 

Un prodigio al alcance de la mano – Por Gabriel Plaza | LA NACION

Gonzalo Rubalcaba, piano solo en Festival internacional Piano Piano / Sala: La Ballena Azul del Centro Cultural Kirchner / Función: jueves 23 de julio / Nuestra opinión: muy bueno

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Alos 17 años, Gonzalo Rubalcaba se transformó en un pianista prodigio conocido en todo el mundo a partir del padrinazgo del trompetista Dizzy Gillespie. Con 52 años, el músico cubano sigue asombrando y es una referencia en la escena actual del latin jazz. Rubalcaba, uno de los lujos que se dio el Festival Internacional Piano Piano curado por Benjamin Taubkin, se presentó en un formato de solo piano, en una impasse de sus presentaciones en el mundo junto a su trío y como integrante del grupo de Charlie Haden. “Esto de tocar solo es una tragedia [dice con la propia exageración cubana] y es un lindo reto”, acomoda Rubalcaba, al promediar el concierto. Sin embargo, el músico está preparado para un desafío semejante y apabulla con su variedad de recursos no sólo técnicos, sino sensitivos, y ofrece felicidad a sus seguidores y a quienes no lo son. En el piano se demuestra desafiante, intimista, cálido y como un improvisador nato. Es un hombre que a través del instrumento habla y conversa de su legado cubano, aquel que aparece en el tumbao de la mano izquierda, pero que también dialoga con ese inmenso mundo que recorrió a través del jazz y de esa escuela clásica rusa que expresa en los solos de prestidigitador de la mano derecha. Rubalcaba pulsa las teclas con una pulcritud técnica y una sensibilidad que abruma. A veces utilizando los silencios para respirar después de una compleja trama rítmica y una gran variedad de solos. Otras, pintando una atmósfera musical abstracta como un cuadro de Pollock, que puede dejar fuera a algunos impacientes que salen en medio de la función. No es fácil la propuesta. Apenas una luz cenital, un hombre, un piano y ese inmenso auditorio de La Ballena Azul invitan a estar hiperconcentrados.

El público parece abstraído por la música de Rubalcaba y en cierto estado de ingravidez que provoca lo que se escucha, esa atmósfera intimista que se crea con el formato de piano solo: cada sonido, hasta el más ínfimo, se escucha al detalle y el pianista lo sabe. El propio Rubalcaba siente pavor ante tanta gente (un auditorio lleno), como confesará después. Casi no puede hablar. Por eso, cuando empieza la música entra en comunión con el instrumento y parece olvidarse del mundo. Como si fueran habitaciones continuas de una misma casa entra y sale del jazz, la sonata, el danzón y la habanera en los momentos de improvisación que aborda con el piano de cola. Ésa es la casa musical que habita Rubalcaba y que decora con un montón de elementos. Muchos de ellos vienen de la composición del jazz contemporáneo a través de hermosas piezas de Charlie Haden, de sus últimas obras incluidas en el disco Fe, o de sus propias relecturas de clásicos de la música popular cubana como “El manisero” (un “hit” de su repertorio) y la deconstrucción armónica que hace de un bolero tan conocido como “Bésame mucho”. Rubalcaba es una mezcla de esos perfumes sonoros: la escuela clásica, el jazz y la música cubana. Cuando encuentra la combinación de las fragancias musicales justas, su arte brilla como un sol. Cuando se reencuentra con su identidad, ya no parece que está solo con su piano, sino que toda una tradición lo escolta.

 

El jazz latino, sin temor a lo “popular” – La Capital

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El músico cubano Gonzalo Rubalcaba, que participa en el encuentro porteño, subrayó los aportes de América latina al género.

América Latina vive una “etapa de redefinición de la pianística”, todavía “muy controlada por códigos europeos”, algo que “no es negativo” en sí mismo, pero en los jóvenes existe una creación “sin temor” a sumar la “esencia popular”, afirmó el reconocido músico cubano Gonzalo Rubalcaba. El música está presentando temas de su disco “Fe” en el Festival Internacional Piano Piano, en curso en el Centro Cultural Néstor Kirchner, de Buenos Aires.
  “Es necesario este tipo de encuentros porque por años lo que se ha buscado es establecer muros entre géneros más que puentes: que si lo popular, lo folclórico o lo clásico. Y esto es una posibilidad real de vincular artistas de diferentes nacionalidades y generaciones con una historia contrastante”, afirmó Rubalcaba a la agencia Ansa.
  Galardonado con dos Grammy por sus discos “Supernova” (2002) y “Solo” (2006), Rubalcaba se formó en La Habana, donde estudió en el Conservatorio Manuel Saumell, percusión en el Amadeo Roldán y composición en el Instituto Superior de Arte. En su increíble carrera, a los 17 años Dizzie Gillespie lo escuchó al piano y lo invitó a tocar, y a los 20 realizaba giras por Europa con la Orquesta Aragón cuando conoció a Charlie Haden, con quien compartió discos y giras.
  El músico recordó que en su época de formación el piano era considerado dentro de las “llamadas carreras largas”, con 12 años de estudio de autores europeos y muy poco margen para los cubanos. En la actualidad, las “nuevas generaciones ven que hay otras formas y otros códigos a involucrar en la composición, sin temor a trabajar con la esencia popular de cada país”, destacó.
  Rubalcaba, docente hace un año en la Universidad de Miami, dijo que hay que “estudiar y conocer” a los grandes, como Jhon Coltrane, Charlie Parker o Gillespie, “pero tener las herramientas para creer en los que podemos revolucionar nosotros mismos, sin temor a no ser aceptados y a que el camino sea muy largo”, explicó.

Lo que acompaña a Gonzalito Rubalcaba – Por: Kaloian Santos Cabrera -24 julio 2015

Por Leandro Estupiñán

Fotos: Kaloian Santos Cabrera

Comienza con la mano derecha. Un dedo, y solo la mano derecha rozando las teclas de un imponente Steinway & Son. Después mirará al frente, al pentagrama más tarde, alguna vez. Luego la otra mano se suma al juego de martillear el mecanismo para sacar resonancias caprichosas que hemos identificado como música, recuerdos y palabras, objetos, olores, colores, sabores como dijera el poeta.

Tarda un poco en dialogar con el público, y cuando lo hace es para decir que le produce pánico hablar ante tanta gente. El teatro está lleno, y queda en Buenos Aires, cerca de una costa donde no nadan ballenas. Pero la sala se llama así: la ballena azul. Y es inmensa. Y está llena de personas de cualquier edad. Han llegado para verle.

El jazzista se llama Gonzalo, pero todos le dicen Gonzalito. Gonzalito Rubalcaba era casi un niño cuando su manera de interpretar la música sacaba halagos de afamados intérpretes, compatriotas suyos o visitantes colosales como Dizzy Gillespie. Tocaba en casa, en teatros y restaurantes de una ciudad así en la paz como en la guerra.

Al rato dice el pianista que ha tratado de no aburrir al público, a quien sigue ofreciendo temas de su disco Fe (2010). Los alternará con piezas conocidas del repertorio internacional no específicamente jazzístico. Bésame mucho. El mil veces versionado Manisero. También dice que tocar solo es una tragedia, un reto que requiere mucho apresto. Debe el instrumentista dar la impresión de estar acompañado cuando no lo está. O, como dijo Gonzalito, se trata de constatarlo: nadie se encuentra solo, siempre hay algo que lo acompaña a uno.

Anoche le acompañaba la música que produce el martilleo dentro de su piano que a la vez es el martilleo dentro de su cabeza donde confluyen ritmos de infancia y adultez, tropeles cubanos y norteamericanos que a la vez han sido africanos y europeos, humanos.

Hace mucho el pianista se estableció en Estados Unidos. Desde entonces un pie pisa La Habana. El otro, Florida. El pie del pasado y el presente fundidos en un cuerpo musical. Y ahora bastan dos manos. Una. El dedo índice al teclear la música.

(Tomado de cubavistaalasseis)

Gonzalo Rubalcaba, Bs.As. 23/7/2015

Clarin.com Extra Show Música 23/07/15 Gonzalo Rubalcaba “Busco ser irreverente”

El pianista cubano, que ganó dos Grammy y se presenta hoy en Buenos Aires, cuenta su modo de evitar el cliché.

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 Virtuoso. A los 52 años, el artista vive en los Estados Unidos.

Un pianista de exuberante virtuosismo y que escapa de convencionalismos musicales. Gonzalo Rubalcaba, cubano, nacido en mayo de 1963, es uno de los pianistas esenciales en ese proceso de maridaje entre el jazz y otros géneros. Estudió piano clásico y composición, y a los 14 años comenzó en la Orquesta Aragón su carrera como músico profesional. Su relación con el trompetista Dizzy Gillespie, con quien grabó un disco, en 1986, le permitió ser reconocido como uno de los jóvenes leones del jazz.

Ganó dos Grammy en el rubro de Latin Jazz; el primero, por Supernova, en 2002 y, el segundo por Solo, en 2006. Sus discos Flying Colors, con el saxofonista Joe Lovano, y Nocturno, con el contrabajista Charlie Haden lo mostraron como un pianista pleno de renovadas ideas y de una modernidad inusualmente cálida.

En su segunda visita a Buenos Aires, Rubalcaba, hoy hará un concierto de piano solo, basado en su último disco, Fe, un tributo a Alejandro García Caturla y Amadeo Roldán, dos compositores cubanos pioneros en la música contemporánea de la isla (ver “Hoy”). “La música que interpretaré tiene como sentido el de abrazar este legado, casi olvidado, del que surge un lenguaje formado por un pianismo cubano con proyección universal”, señala este músico, que vive actualmente en Florida, en los Estados Unidos.

Durante la charla telefónica, Rubalcaba explica que su propuesta es de una permanente movilidad. “Tres de las composiciones están dedicadas a mis hijos, Joan, Joao y Yolanda, en las cuales trato de explicar los rasgos de cada uno de ellos y cómo los percibo, pero tengo en cuenta que crecen y eso provoca que estos temas también intenten crecer con ellos”.

Para el pianista, hablar de música es una forma de especular desde lo poético. “Es difícil categorizar; lo que uno expone con la música es lo que vive, desde lo emocional, lo intelectual y lo social. Diría que en los últimos quince años se ha manifestado en mí un constante explorar sonidos y climas que tienen relación con músicos de diferentes latitudes, artistas que tienen morfologías distintas, concepciones personales y forman parte de un movimiento histórico particular”, detalla.

Sobre su música, dice que “tiene una actitud movediza, dinámica y Fe no escapa a este constante explorar. Es un acercamiento diferente, solitario y un reto, que comienza con la elección del repertorio hasta conseguir una línea conceptual, una forma de conexión entre las composiciones, una unidad, pues de lo contrario se puede convertir en una letanía”.

¿No teme las distancias que puede haber entre “Con alma”, de Gillespie y “Blue In Green”, de Evans?
Ambas son composiciones importantes para mí y me permitieron mostrar la amplitud que tienen. Son temas que tienen puertas y ventanas para abrir y poder desarrollar mi propia lectura de estos clásicos. Son composiciones que proponen distintas formas de aproximarse y eso trato de dejar en evidencia en el escenario.

El músico también hace especial hincapié en el cuidado permanente que tiene para eludir los clichés. “El ser humano desde siempre tiende a entenderse con la gravedad, y entonces buscamos acomodarnos y así sentirnos cómodos. Mi música evita el lugar común, en el que es tan fácil caer y tan costoso salirse luego. No quiero decir con esto que me rebelo a estas situaciones, sino que busco ser irreverente”, explica el artista que, además, probablemente haga en su concierto algo de la música del compositor y pianista Ernesto Lecuona. “Antes tengo que llegar a Buenos Aires y tomar contacto con la ciudad y sólo ahí sabré exactamente que tocaré en el escenario”, concluye.

(Hoy, 21 horas en el CCK, Sarmiento 151, Sala La Ballena Azul).

Festival Piano, Piano: Gonzalo Rubalcaba (Cuba) – Centro Cultural Kirchner

En la Ballena Azul, a las 21:00


Piano, piano es, creo, un festival inédito. Reunir a tantos pianistas contemporáneos con distintos abordajes, caminos, propuestas, me parece un poco algo más allá de la realidad que hemos visto.  Es como un sueño para los que programan, tocan, y creo para el público que va a disfrutar de un panorama de lo que se produce hoy en nuestro continente y también en el mundo”.  Benjamim Taubkin.

GONZALO RUBALCABA

El cubano Gonzalo Rubalcaba es uno de los músicos de jazz nacidos en el Caribe que, más allá de las referencias a sus raíces musicales, logró trascender las fronteras de lo que en los Estados Unidos se conoce como jazz latino. Con sus propios grupos, y también como invitado de creadores como el contrabajista Charlie Haden, ha construido un estilo tan intenso como identificable. Actualmente graba y produce discos para su propia compañía, 5Passion LLC, fundada en 2010.

El texto de las biografía fue escrito por Diego Fischerman.

Duración: 1 hora, 20 minutos.

 

Gonzalo Rubalcaba: “La realidad cubana es la misma” – CHEMA GARCÍA MARTÍNEZ Madrid 25 JUN 2015 – 16:08 CEST

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El pianista es la estrella del V Festival Continental Latin Jazz

 

Su timbre de voz extrañamente juvenil le delata. Gonzalo Rubalcaba representa los nuevos aires que surcan los ambientes musicales en la nueva Cuba del dólar y el turismo en masa. El pianista cubano será el centro de todas las miradas durante la quinta edición del festival Continental Latin Jazz madrileño (a partir del próximo 25 de junio), al que también concurrirán Manuel Machado con su sexteto, los pianistas Pepe Rivero y Judith Jáuregui (“Chopin´ Chopin”), Arturo Sandoval con los Clazz All Stars y el consabido, y puede que inevitable, tributo a Paco de Lucía a través de sus acompañantes. “La música no es el instrumento, sino el hombre”, opina Rubalcaba en conversación telefónica desde su domicilio en Coral Springs, Miami. “Es el hombre el que le da vida. La música sólo existe cuando suena, esa es su peculiaridad, lo que la distingue de las demás artes.”

Pianista, hijo de pianista, el destino de Rubalcaba tomó un rumbo inesperado el día en que Dizzy Gillespie hizo su aparición por la puerta del cabaret Parisien. El astro del jazz acababa de llegar a La Habana: “le llevaron al Parisien para que comiera algo mientras escuchaba un poco de música cubana justo cuando yo estaba tocando… de repente, veo que se sube al escenario por un costado con un traductor y me aborda: “hola, soy Dizzy Gillespie y me gustaría que tocaras conmigo en el concierto que voy a dar”. Me quedé congelado. “Pásate mañana por mi habitación y hablamos del asunto”. Créame si le digo que, en un segundo, toda La Habana estaba hablando del tema. Con 17 años, entraba en el mundo de la música por la puerta grande”.

Un corto vídeo de un joverncísimo Gonzalo Rubalcaba tocando con Dizzy Gillespie en Cuba.

2 años más tarde, “Gonzalito Rubalcaba y su Grupo Proyecto” se presentaban en el Salón de columnas del Círculo de Bellas Artes, en actuación programada dentro del X Festival de Jazz de Madrid: “a la gente le llamó la atención que tocara únicamente teclados electrónicos, pero eran las circunstancias que teníamos en Cuba. Resultaba casi imposible encontrar un piano en condiciones de modo que nos apañábamos con lo que hubiera, aunque fuera un pianito eléctrico de quinta mano”. Se da el caso de que Rubalcaba acababa de conocer a quién habría de dar un nuevo giro de 180 grados a su vida: “ese año de 1986 vino Charlie Haden a La Habana y fue lo mismo que con Dizzy: vino a escucharme, le gusté, y al segundo estaba montando una sesión de grabación para los 2, lo que era un imposible en Cuba entonces, pero cuando Charlie quería algo no había quién le parase: “necesito un sitio para tocar, y que haya una mesa de grabación, y un piano en condiciones, y tiene que ser mañana”. Pues créase o no, lo consiguió”.

Charlie Haden me hizo ver de qué modo el son y el danzón forman parte de mi esencia artística

Por donde, aquella cinta de casete terminaría recorriendo medio mundo antes de llegar a su destino final: “Charlie se la llevó a Nueva York para que la escuchara Bruce Lundvall, el presidente de Blue Note; le gustó tanto que tomó un avión para La Habana con sus abogados para firmar el contrato, pero era un momento muy difícil. Entonces se le ocurrió que si fichaba por la filial japonesa del sello, eso le permitiría eludir el bloqueo y sacar los discos en Estados Unidos. Así que llamó a Claude Nobs, el director del Festival de Montreux, y le pidió que nos hiciera un hueco en la programación, e invitó a los japoneses para que nos vieran. Total, que fuimos, tocamos y firmamos ahí mismo, todo de un tirón”. Cerca de Cuba y lejos del tópico; el piano de Rubalcaba viaja a las profundidades de la tradición para regresar a la superficie y emprender el vuelo sin retorno: “pero eso es la música, un viaje. Se sabe dónde empieza, pero no donde acaba. Y eso es algo que aprendí de Charlie. Resulta curioso que tuviera que venir a Cuba para que yo tomara consciencia de mi herencia cultural. Porque a él, lo que de verdad le gustaban eran los “danzoneros” cubanos de los 40, Arcaño y sus Maravillas, los viejos soneros de Oriente… Cachao, para Charlie, era tan importante como Charles Mingus… y todo eso yo lo traía dormido en la memoria, era la música que escuchaba tocar a mi padre de niño, pero eso era todo. Hasta que vino Charlie y me hizo ver de qué modo el son y el danzón forman parte de mi esencia artística.”

En su nueva visita a nuestro país, Gonzalo Rubalca ofrecerá “un panorama de los diferentes centros culturales de América” en la compañía de algunos viejos amigos: “éste proyecto llamado Volcán surgió de una manera totalmente inesperada. Un guitarrista alemán quiso grabar un disco y nos convocó a Horacio “El Negro” Hernández, José Armando Gola, Giovanni Hidalgo y a mí. Resulta que los 4 somos de la misma edad, nuestro origen es el mismo, hemos tocado juntos mil veces… de repente nos preguntamos: “¿cómo es que nunca hemos grabado un disco juntos?”. Y hasta hoy”

De La Habana a Coral Springs. El camino recorrido por Gonzalo Rubalcaba ha sido largo y tortuoso, pero no tanto como para perder de vista sus orígenes: “salí de Cuba con 26 años y ahora tengo 52. Por un lado, no puedo dejar de sentir que esa es mi tierra pero, a un tiempo, siento que ya no formo parte de ésa realidad”. El pianista acaba de regresar de una corta estancia en la isla junto a los suyos: “lo que está pasando en Cuba tiene más que ver con la verdad oficial que con ninguna otra cosa. La realidad cubana es la misma desde hace años, las carencias materiales y no materiales siguen ahí…. hay todavía un temor a llamar a las cosas por su nombre. Ahora todo el mundo habla de los americanos y de todo lo que van a traer sin entender que la apertura tiene que darse desde dentro. No se puede seguir esperando a que los problemas internos nos los resuelvan desde el exterior”

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