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GONZALO RUBALCABA PIANISTA Porque dos por dos no son cuatro y el orden de los factores altera el resultado

Gonzalo Rubalcaba Pianista PDF

ENTREVISTA DE MARTA GARCIA MÁRQUEZ

“A la juventud le falta paciencia,amor e interés por saber cómo hemos llegado hasta aquí”

Porque dos por dos no son cuatro y el orden de los factores altera el resultado Sentado delante de su Steinway habla tranquilo, como el que tiene todo bajo control y no se olvida de una isla que baila danzón y que le enseñó a estar alerta a todo lo que se mueve. Le aterra oír que es un grande del piano pero no se para a escucharlo y sigue. Ofreciendo la opción de soñar. Decía el virtuoso que la gente tiene miedo de asistir a un tú y yo con el instrumento, por eso de que puede ser aburrido. Gonzalo Rubalcaba confiesa que muchos solos de piano sí lo son pero es necesario encontrarse a sí mismo y hacer todas las funciones de músico a la vez. Hasta ser un hombre orquesta. El pianista presentará mañana, a las 2ü.3ühoras, en el teatro Colón, un repertorio que bebe de su último disco, “Fe”, que saldrá a la venta antes de que termine el año, y del anterior, “Solo”, con cincuenta originales y clásicos contemporáneos del jazz, junto a compositores de la isla, sus padres adoptivos, de los que nunca se podrá divorciar pero con los que evoluciona porque los lleva en el bolsillo. En este sentido, Rubalcaba dice haber pintado una parábola en la que comenzó siendo un cubano pianista para alcanzar en la curva la definición de pianista cubano y no anclarse, por los antecedentes que fue escuchando y los músicos que le hicieron ver más allá. Por eso, su gama es cada vez más amplia.

Los códigos de interpretación aumentan con los años y él se alía en el escenario con su piano con el objetivo de convencer a los demás, de hacerlos devotos de su discurso. y justo cuando el instrumentista tiene que narrar una historia de acuerdo con la audiencia, Rubalcaba emite señales de humo y la butaca tiene la posibilidad de soñar. Vuela con la historia. Fusión> En esto de la fusión, el cubano no comparte la visión de los puristas que posicionan el género del jazz en un espacio aislado y sin aire que lo oxigene. Cree que es una actitud racista, sobre todo ahora que se puede saber lo que está ocurriendo a tiempo real en todos los lugares del mundo. Demasiada información para obviarla y hay cosas válidas, explica, lo que pasa es que “la juventud busca menos atrás y su circuito está reducido. Les falta paciencia, amor y el interés por saber cómo hemos llegado hasta aqui. De tenerlo, se darían cuenta de que los que están  considerados como el abc del jazz sabían de otras tendencias y tradiciones, lo que hoy permite situar el estilo aquí y no allí. En este aspecto, Rubalcaba opina que su predisposición a estar alerta tiene que ver con el hecho de formar parte de una cultura, la cubana, con afán de relacionarse, “sin el temor dé que ese vínculo nos proporcione confusión”. Tradición y jazz >El pianista contaba ayer que viene de una familia de músicos de ritmos tradicionales, con lo que los Acaño y Barbarito Díez entraron en su imaginario para compartir pupitre con los Benny Goodman y Errol Garner que escuchaba en la radio y en casa como un hecho doméstico. Más tarde, en la academia de corte clasista y con 14 años, empezó a sentir otras necesidades y se introdujo en eso de la improvisación con otros compañeros. Genio> Rubalcaba afirma que le da terror escuchar a alguien decir que es uno de los mejores pianistas del mundo. En cualquier caso, añade que si se llega a un nivel importante es por el cúmulo de experiencias, “que se registran más en unos que en otros, de estar un poco al tanto de lo que está pasando alrededor”. Con todo y eso, es básico tener disciplina -señala- que no lo es todo y tiene que ir acompañada necesariamente de la visión, del talento y el pequeño instinto qUl’: hace que el músico vaya por un sitio y no por otro. Después está el tiempo, que dictamina si el camino ha sido el correcto. La validez de fusionar estilos sólo se sabe escuchando el resultado y “hay muchos que han llegado al jazz desde otros puntos y crecen sin la intención de profundizar sobre el género”. Aunque se pueden decir cosas de uno, asegura, la última palabra nunca está dicha y hay que seguir dándole brillo al talento, que va parejo a la técnica. Uno tiene que buscar el equilibrio entre ambos. “En el momento que tus necesidades artísticas aumentan, tienes que abandonar ciertas técnicas para hacerlo todo más claro” porque, en esto de la música, dos por dos no tienen por qué ser cuatro y el orden los factores altera el resultado. Repetitivo> El problema es que . existe una falta de guía: “Critico a las escuelas porque muchas tienen como objetivo la repetición de ciertos iconos y símbolos”. La mala orientación como punto de partida, insiste, es una mala práctica que hace que todo lo que llega a ser un éxito pase por ser lo mismo. Lo importante es buscar un nivel musical con mensaje y en lo que respecta al jazz, “necesita retroalimentarse”, con un plus que viene de la formación, de ir a las bases y conocer la historia del jazz para entender-que todo esto empezóhace mucho tiempo. El hombreorquesta es consciente.

CRÓNICA I Gonzalo Rubalcaba actúa en A Coruña «Tocar solo es una aventura personal»

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«Tocar solo es una aventura personal»

A CORUÑA/LA VOZ.

El pianista cubano Gonzalo Rubalcaba se encuentra en A Coruña, donde ofrecerá mañana, a partir de las 20.30 horas, un concierto en el Teatro Colón, en el que se enfrentará en solitario a un repertorio que’ incluirá temas de su última grabación, Fe, ‘todavía sin publicar, y piezas de su disco Solo. Es una satisfacción encontrar-o se con Rubalcaba. Habla igual que toca. Utiliza los silencios, la inflexión en la voz e incluso la improvisación sobre los argumentos ,más teóricos en su fraseo expresivo. «Antes era un cubano pianista y ahora soy un pianista cubano», bromea al consultarle por su ruptura con el pianismo de ese país caribeño, plagado de malabarismos técnicos. Desde la publicación de Supernova, en el 2002, Gonzalo Rubalcaba inició un prooceso introspectivo en su expresión musical, mucho más sereno y contenido, «influido Por la vocación o la necesidad de tener que traducir y manejar distintos códigos», comenta en lo alto del escenario del Colón, junto a su piano. «Hay que abrirse a nuevas experiencias y defiendo tocar el piano solo, porque es el instrumento que lo tiene todo, la rítmica, la armónía y la melodía~), explica mientras fija el concepto: «El pianismo a solas es una aventura personal a la que trato de arrastrar a la gente. Me interesa provocar una historia al pú piablico », relata el pianista. Gonzalo Rubalcaba encaja en la figura de concertista jazzístico, su implicación intelectual con la mlísica y su capacidad de abstracción~ en la ejecución lo elevan siempre más .allá del pentagrama: «La técnica te ayuda a crear un recorrido», comep.ta sobre la exigencia del aprendizaje. «Siempre hay que recurrir a las bases en todo proceso de aprendizaje, los iconos jazzísticos son una referencia como punto de partida para los nuevos intérpretes, pero no pará seguir repitiendo lo que ellos ya hicieron, sino pará abrirse a nuevas experiencias manejando en todo momento elementos como la vocación, la disciplina y el talento», explica. Gonzalo Rubalcaba cree que· es válida la llegada de sonidos de otros ámbitos musicales al territorio del jazz, ya que «lo enriquece, aunque nunca profundizarán en el género». Para el ‘ pianista cubano, «el jazz siem- . pre está en proceso de retroalimentación ». Antes de la despedida~ Rubalcaba se sienta enfrente del piablico no instalado ya en el Teatro Colón y comienza a tocar un fragmento de una pieza para regocijo de los presentes. No es para menos. No todos los días se tiene la magnífica oportunidad de escuchar a pelo y de saborear a menos de un metro de distancia a uno de los grandes pianistas de jazz contemporáneos.

Gonzalo Rubalcaba Pianista

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El músico cubano actuó al frente de su banda en el festival de Jazz de Vitoria

N. ARTUNDO

Vitoria

Hay un solo Gonzalo Rubalcaba (La Habana, 1963). El hombre y el artista, la vida y la música se influyen mutuamente y dan como resultado una trayectoria coherente. Es algo que relaciona al pianista cubano -todo un peso pesado del jazz- con un gran maestro al que conoció en su juventud, Dizzy Gillespie, «sin barreras entre la ‘persona y la leyenda». – Ha visitado Vitoria varias veces con propuestas musicales diferentes. ¿Cómo es la de esta ocasión? – Es el repertorio de un disco llamado ‘Avatar’. Debo decir que no tiene nada que ver con la película, ja, ja, ya que salió un año y medio antes. Grabamos en Nueva York con un grupo de músicos muyjóvenes radicados allí. Era una propuesta muy de colaboración, con la participación de diversos compositores. Estan también Yosvany Terry, el bajista Matt Brewer y hay un tema de los códigos musicales norteame- ticanos: ‘Peace’, de Horace Silver. – ¿Cómo surgió ese concepto? – Hacía tiempo que yo tenía la idea de conformar una agrupación con una generación de músicos cubanos emigrados recientemente a Estados Unidos y otros que crecieron o nacieron allí, pero con conexiones latinas. Hay un vínculo también con los jóvenes norteame-ric~ os que han estado más pendientes de 10 que se hacía en otras partes. Creo que el disco refleja el sen’tir de esta generación, con la que me siento identificado. – ¿En qué aspectos? – Están jugando con estructuras musicalés y códigos, dentro de un discurso como el que yo venía tanteando desde hace unos años. – En su discografía, hayun ‘Inner Voyage’, un ‘Viaje interior’, que marca un punto de inflexión. – Fue el momento de llegar a Estados Unidos. Salí de Cuba y estuve en República Dominicana, donde viví unos seis años. En noviembre de 1996 fui a Florida con mi familia. Desarrollaba actividades con músicos norteamericanos y tenía un contrato discográfico con una filial de Blue Note. Había colaborado con Charlie Haden, Ron Carter, Jack DeJohnette, Paul Motian o Joe Lovano, entre otros. Sentía una comunicación más directa con aquella cultura. Yel disco refleja la tradición norteamericana y el concepto de trío, con una importancia tremenda en la evolución del jazz. – ¿Qué supuso? – Fue el inicio de un nuevo vínculo con la realidad norteamericana, como país, como cultura o sociedad. También había algo narrativo y familiar, como las tres piezas que dedicaba a cadauno de mis hijos, y tiene que ver con el proceso de emigrar. Conecté también con unageneración de músicos cubanos llegados allá en los 80, como el batería Ignacio Berroa. Visión política – Siempre ha matizado que no emigró por motivos políticos. ¿Es importante dejarlo claro? – En ningún sitio se ha especulado como en Estados Unidos sobre mi visión política. La realidad te obliga a tomar partido y a hacer un análisis; en función de tus ideas e intereses. No sólo profesionales, sino también sobre cómo debe ser una sociedad justa. Creo que ha sufrido manipulaciones no bien intencionadas. Yo soy parte de una generación que creció ahí y luego ha tomado sus propias decisiones. Mis intereses eran profesionales. _ – ¿Cómo ha evolucionado su relación con el piano? – Hoy me equivoco, como hace años. Pero esos errores tienen que ver con un marco más amplio de vivencias) sueños de logros y penas, tanto profesionales como personales o familiares.

Gonzalo Rubalcaba Sexteto El Largo Viaje De Gonzalo Rubalcaba

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El Largo Viaje De Gonzalo Rubalcaba

Hace muchos, muchos años, aterrizó en los madriles, procedente de Cuba, un joven y totalmente desconocido multi-instrumentista en busca de nuevos horizontes a música estilo I/jazz afro-cubano”, según se entra a la derecha, en la que se combinaban los instrumentos de toda especie ycondición bien que sin mucho orden ycon algún desatino. Baste decir que se hacía anunciar como I/Gonzalito Rubalcaba y el grupo Proyecto”. Como para fiarse. Hubieron de pasar algunos años para que Gonzalito regresara convertido en don Gonzalo para interpretar piezas de Lecuona y Piazzolla en un Steinway reluciente como el que debe tener cualquier multimillonario ocioso de Palm Beach en su domicilio particular, ante un auditorio de pajarita y programa de mano. En nada, el cubano había recorrido el camino que lleva de la sesión golfa en los márgenes de un festival de jazz, al solemne y prosopopéyico Auditorio Nacional en concierto fuera de programación. I/Tempus fugit” , que dijo el otro. En tiempos de I/Gonzalito”, aquí se conocía de la música cubana por Irakere, que venían atocar de cuando en cuando, por la cosa de la solidaridad entre los pueblos oprimidos, más que nada. Luego estaba el Grupo de Experimentación dellCAIC, un poco de cantautores, otro poco de I/jazz-rock progresivo”, que menuda la que se armó cuando tocaron en el Monumental. Ypoco más. De entonces acá, han florecido los pianistas cubanos de jazz o así como setas en primavera, Chucho Valdés ysu señor padre, Ramón Valle, Roberto Fonseca, Caramelo, Omar Sosa, Pepe Rivero … Rubalcaba fue de los últimos en llegar y de los primeros en largarse, en dirección aFort Lauderdale, Florida, donde tiene establecido su domicilio particular, aunque no por razones políticas, aclara. De entonces ahora, hemos aprendido algunas cosas acerca del muchacho y su periplo personal que le ha llevado a estar dónde está. Como que su destino estaba escrito en las estrellas y en los pupitres del Instituto Superior de Arte, en La Habana. Lo segundo, porque fue allí donde cursó sus estudios superiores de música. Lo primero, porque Gonzalo es hijo de Guillermo Rubalcaba, cuyos discos adquiríamos los amantes de la cosa cubana con avidez, cuando se nos daba ocasión. Rubalcaba, padre, con La Típica, le daba al chachachá y al danzón que daba gusto, solo que el hijo le salió jazzístico. Hay cosas peores. A nada, tuvimos al muchacho compartiendo escenario -el del teatro Karl Marx de La Habana, nada menos- con el mismísimo Dizzy Gillespie, en interpretación que fue registrada y editada por el sello Egrem en portada de papel blandiblú de un exultante color amarillo limón. Tremendo disco que merecería ser reeditado en cedé, si no se ha hecho ya. Luego, en 1986, conoció a Charlie Haden, de cuando todavía los norteamericanos podían visitar Cuba sin ser arrestados asu vuelta, yde entonces que ambos son amigos y residentes en los EU, y tocan y graban juntos con la asiduidad que sus respectivas apretadas agendas se lo permiten. Fue el contrabajista quien recomendó a Rubalcaba a los mandamases de Blue Note, para cuyo sello viene grabando el pianista desde entonces discos en los que combina a Stravinsky con Bola de Nieve y Caturla, Roldán, Duke Ellington, Count Basie y/o Los Van Van, agrupación a la que otorga un papel crucial en el desarrollo del complejo musical isleño: l/ellos nos ayudaron a reafirmarnos como cubanos y, al mismo tiempo, a saber que podíamos ser parte del mundo”. Lo mejor de Rubalcaba: que no se considera así mismo un músico de jazz aún cuando habla, se mueve y respira como un músico de jazz. El fenómeno se repite. Un músico de I/no-jazz” viene atocar su música en un festival de jazz, el de Vitoria-Gasteiz, verbigracia. Aún así, Rubalcaba se sigue mostrando reacio a dejarse encasillar en una u otra categoría, incluida aquella que le ha proporcionado la fama y, es de creer, los mayores ingresos en su cuenta corriente:”no soy un músico de jazz, o no sólo. Tengo muchos otros intereses, y mi formación, por otra parte, es totalmente académica”. Para quien esto firma, el que haya sido capaz de abstraerse de la rutina de un género tan dado a la rutina constituye, en propiedad, el principal atractivo de su música, y lo que otorga a la misma su sello distintivo si se la compara con lo que es norma entre la pléyade de pianistas cubanos que subsisten desparramados por el mundo. Rubalcaba ha llegado más lejos que ninguno de ellos. En sus manos, y en su buen tino, se halla la posibilidad de un acercamiento ala abstracción que empieza aabrirse tímidamente paso en la isla de la mano de, entre otros, el trompetista Yasek Manzano. Escúchense, a modo de ejemplo, los discos del pianista con Haden, tan densos, tan hermosos, tan llenos de una I/cubanía” tan castiza como nada obvia. En ellos, Rubalcaba se las ingenia para abandonarse a la atonalidad más descacharrante sin perder de vista sus raíces musicales clásicas y sandungueras. Allá dónde la mayoría pone l/fusión”, él pone l/creación”: Rubalcaba es igual a música en estado puro. Hay quien no se lo perdona, y es lógico. No abundan quienes están dispuestos atolerar un mestizaje verdaderamente adulto más allá de la fórmula hecha y repetida ad nauseam. Ellos se lo pierden.

CHEMA GARCíA MARTíNEZ

El País

Gonzalo Rubalcabaren Bidaia Luzea

RAIN HAINBAT-HAINBAT URTE, Madrilera iritsi zen Kubatik etorrita instrumentu ugari jotzen zekien gazte eta erabat ezezagun bat. Horizonte berrien bila zebilen, be jazz afrikar kubatarraren” musika estilorako. Bertan, mota eta izaera guztietako instrumentuak konbinatzen ziren, nahiz eta orden gehiegirik gabe eta zentzugabekeriaz zenbaitetan. Nahikoa da taldea iragartzeko erabiltzen zen izena gogoraraztea: “Gonzalito Rubalcaba y el grupo Proyecto:!. Fidatzeko modukúa. Urte batzuk igaro behar izan ziren Gonzalito Gonzalo jauna bihurtzeko eta Lekuonaren eta Piazzollaren abestiak interpretatzeko Steinway distiratsu batean, hain zuzen ere Palm Beach-eko edozein dirudun nagik bere etxean eduki behar duena bezalakoa, tximeleta begizta jantzita eta eskuko programa daraman auditorio baten aurrean. Denbora gutxian, kubatarrak jazz jaialdi baten ertzean kokatzen den saio barrabanetik Auditorio Nazional ospetsu eta hots handikora daraman bidea egin zuen, programaziotik kanpoko kontzertu bat jotzeko. l/Tempus fugit”, batek esan zuen bezala. “Gonzalitoren” garaietan, musika kubatarra hemen ezaguna bazen Irakereri esker zen, aldian behin jotzera etortzen zelako eta zapalduta dauden herrien arteko solidaritate modura batez ere. Ondoren ICAIC Esperimentazio Taldea zegoen: kantautore pixka bat eta “jazz eta rock progresiboaren” beste pixka bat. Hori da hori sortu zen iskanbila Monumentalean jo zuenean. Eta askoz gehiagorik el. Ordutik hona, gora egin dute jazz musika jotzen duten piano jotzaile kubatarrek, udaberrian perretxikoek gora egiten duten bezala: Chucho Valdes eta haren aita, Ramon Valle, Roberto Fonseca, Caramelo, Omar Sosa, Pepe Rivero… Rubalcaba iristen azkenetariko bat izan zen eta alde egin zuen lehenengoetariko bat. Fort Lauderdalerantz abiatu zen, Floridan. Han dauka bere bizitokia, ez, ordea, arrazoi politikoak tartean egoteagatik, berak azaltzen duen bezala. Ordutik hona zenbait gauza ikasi ditugu mutikoari eta gaur egun dagoen tokiraino eraman duen ibilbide pertsonalari buruz. Esate baterako, haren destinoa izarretan eta Habanako Goi Mailako Arte Institutuaren idazmahaietan idatzita zegoela. Bigarrenik, han egin zituelako musikako goi mailako ikasketak. Lehenik Guillermo Rubalcabaren seme delako Gonzalo. Lehenengo haren diskoak gogo bíziz erosten genituen gai kubatarren maítale ginenok aukera genuen bakoitzean. Rubalcaba aitak, La Típica taldearekin, txa-txa-txa eta dantzona jotzen zituen zoragarri. Semea, ordea, jazz jotzaile irten zen. Gauza okerragoak badira. Denbora gutxiren buruan, Dizzy Gillespie berarekin agertokia partekatuz ikusi genuen mutikoa -Habanako Karl Marx antzokian, alajaina-. Interpretazio hori Egrem zigiluak erregistratu eta argitaratu zuen, blandiblu papereko aurrealdean, limoi horiaren kolore bizian egina. Disko paregabe horrek CDan berriro argitaratzea mereziko luke, jada egin ez bada. Ondoren, 1986an, Charlie Haden ezagutu zuen, iparramerikarrek Kuba bisitatzerik zutenean itzultzerakoan atxilotuak izan gabe. Ordudanik aurrera, biak lagunak eta EEBBetan bizi direnak dira eta elkarrekin jo eta grabatzen dute maiz, bakoitzaren agenda lanpetuak horretarako aukerarik ematen duenean. Kontrabaxu jotzailea izan zen Blue Noteren nagusiei Rubalcaba gomendatu ziena. Piano jotzaileak ordudanik aurrera grabatu ditu zigilu horrentzat diskoak. Horietan Stravinsky konbinatzen du Bola de Nieverekin eta Caturlarekin, Roldanekin, Duke Ellingtonekin, Count Basierekin edota Los Van Vanekin. Azken horri funtsezko papera ematen zaio irlako musika gunearen garapenean: l/haiek kubatar modura gure burua berresten lagundu ziguten eta, aldi berean, munduaren zati izan gintezkeela jakiten”. Rubalcabaren onena: Ez duela bere burua jazz musikari bezala hartzen, eta hori jazz musikari batek bezala hitz egiten, mugitzen eta amasa hartzen badu ere. Fenomenoa errepikatu egiten da. l/ez jazzeko77 musikari bat jazz jaialdi batean, VitoriaGasteizkoan hain zuzen, bere musika jotzera dator. Hala eta guztiz ere, Rubalcaba kategoria batean edo bestean sailkatzen uztearen aurkako da, baita ospea eman dion eta, ziurrenik, bere kontu korrontean sarrera gehien eragin dituen horretan sartzen uztearen aurkako ere: l/ez naiz jazz musikari bat, edo ez jazz musikari bat soilik. Beste hainbat interes ditut. Eta nire prestakuntza, bestalde, akademikoa da erabat”. Idazki hau sinatzen duen honentzat, hain errutina zalea den genero baten errutinatik ateratzeko gai izatea da bere musikaren alderdi erakargarri nagusia, eta horrek arrasto bereizgarria ematen dio munduan barrena sakabanatuta bizi diren piano jotzaile kubatarren multzoarekin alderatuz gero, errutina hori baita araua multzo horren barruan. Rubalcaba haietako inor baino urrunago iritsi da. Haren esku artean, eta begi onean, abstrakziora hurbiltzeko aukera dago. Aukera hori pixkanaka irekitzen doa irlan, besteak beste Yasek Manzano tronpeta jotzailearen eskutik. Adibide modura, entzun daitezela piano jotzaileak Hadenekin dituen diskoak: hain mamitsuak, hain ederrak, kubatar peto-petoa den baina nabarmena ez den horrenbeste l/kubatartasunez:! beteta. Horietan, Rubalcabak atonaltasun komikoenari heltzen dio, musika erro klasikoak eta xarmagarriak bistatik galdu gabe, betiere. Gehienek ilfusioa” jartzen duten tokian, honek l/sormena” jartzen du: Rubalcaba musika da puri-purian. Hori barkatzen ez duenik ere bada, eta logikoa da. Benetan heldua den mestizaia onartzeko prest daudenak ez dira asko, ad nauseam egin eta errepikatu den formulatik haratago. Haiek galtzen dute.

CHEMA GARCíA MARTíNEZ

El País

Jazz Forum Poland 10-11 / 2010

JAZZ FORUM POLAND 10-11/2010 PDF

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Gonzalo Rubalcaba All About Jazz Italia Pubblicato: February 8, 2011

All About Jazz Italia

Sala Sinopoli – Auditorium – Roma – 27.01.2011Il piano solo di Gonzalo Rubalcaba è una sorta di danza del corteggiamento. Né una sfida con lo strumento, né tanto meno un confronto. È un rincorrersi di emozioni, di sottintesi, di aggiramenti volontari. È un volersi avvicinare al nocciolo della questione melodica senza fretta, assaporando ogni istante e ogni movimento dettato dalla fantasia.Forte di una tecnica superiore, di un tocco cristallino – che ascoltato dalle prime file mette in mostra vibrazioni di purezza -, il pianista cubano si è esibito in un’ora e mezza di musica di spessore, colta, ma semplice nella sua grana espressiva, curiosa nel suo incedere a tratti frammentario ma comprensibile, condivisibile.

Dapprima gioca con i silenzi. Esegue movimenti lenti, schematici. È come se cercasse l’ispirazione necessaria da situazioni temporali indefinibili. Poi inizia a disegnare un quadro sonoro colorato, multiforme, ritmicamente avvolgente. Il registro basso viene portanto sempre più in primo piano. Scuro, impenetrabile. La mano destra danza sulla tastiera con leggerezza, precisione, che ti fa venire in mente le ballerine di Degas. Ogni nota ha un suo peso specifico, un suo senso che magari affiora qualche frase più in là, sempre e comunque senza farsi travolgere dalla fretta. Il pubblico è attento, qualcuno si lascia trasportare ad occhi chiusi. Rubalcaba ipnotizza con ellissi di pura sapienza artistica. Di estasi improvvisativa. Di poesia delicata. E poi suda, scarta partiture, accompagna il tutto con timide smorfie. Non trascura un pizzico di serissima ironia.

Alla fine è un caldo abbraccio. Una conquista meritata. Applausi sentiti e un «Thank You» appena sussurrato chiudono un momento sospeso tra classicismo e fantasia, semplicità e arcigna voglia di scavare nelle emozioni.
Foto di repertorio di Roberto Cifarelli.


Im Interview: Gonzalo Rubalcaba Den Wurzeln treu geblieben Bosendorfer Magazine

Im Interview: Gonzalo Rubalcaba

Den Wurzeln treu geblieben

Der gebürtige Kubaner Gonzalo Rubalcaba gilt als einer der weltbesten Jazzpianisten. Herbie Hancock adelte ihn einst mit den Worten »Das ist der Klang des 21. Jahrhunderts«. Neben spektakulären Cuban-Jazz-Rock Projekten gehört auch das klassische Klaviertrio zu seinen großen Leidenschaften. Und Rubalcaba liebt die Bösendorfer Flügel.

BÖSENDORFER: Herr Rubalcaba, Sie wurden in Havanna, der Hauptstadt Kubas, geboren und entstammen einer höchst musikalischen Familie. Ihr Vater Guillermo Rubalcaba ist Pianist und Ihr Großvater Jacobo Gonzales Rubalcaba war Komponist. Wer von den beiden hat den jungen Musiker Gonzalo mehr geprägt?

Gonzalo Rubalcaba: Mein Großvater schaffte es, Komponist, Dirigent und zugleich Lehrer zu sein, und zusätzlich zu Beginn des 20. Jahrhunderts die künstlerische Dynamik im Westen Spielt den »Klang des 21. Jahrhunderts«: Der gebürtige Kubaner Gonzalo Rubalcaba. Kubas mit zu prägen. Die Kunstform des von Militärkapellen gespielten »Danzón« hat ihn am meisten geprägt und wurde von ihm wesentlich mitgestaltet. Sein tiefer Bezug zu Disziplin und Übung war nicht allein auf die Musik beschränkt. Er brachte ihn auch in die Familie ein. Mein Vater Guillermo Rubalcaba ist der jüngste von vier Brüdern. Er war bereits in jungen Jahren ein sehr vielseitiger Musiker, aber das Klavier gab ihm den grössten musikalischen Freiraum. Über einige Jahrzehnte hindurch hat er die klassische kubanische Musik, von Danzón, Bolero über Cha Cha Cha, entwickelt, ständig bemüht die unterschiedlichen Strömungen einzufangen. Meine Kindheit war eingehüllt und getragen von meinem familiären Umfeld und wichtigen kubanischen Profimusikern.

BÖSENDORFER: Haben Sie sich frühzeitig für eine musikalische Karriere entschieden?

Gonzalo Rubalcaba: Ich denke schon. Schon in jungen Jahren zeigte ich mein grosses Interesse an Percussion.

BÖSENDORFER: Sie studierten Percussion, Klavier und Komposition am Konservatorium und später am »Havanna Institute of Fine Arts«. Denken Sie gern an diese Zeit zurück? Was haben Sie aus dieser Zeit für Ihre musikalische Karriere mitgenommen?

Gonzalo Rubalcaba: Diese Zeit hat mir sehr geholfen, das theoretische und intellektuelle Handwerkszeug zu erhalten, um eine solide Basis für den Musiker zu schaffen, der ich heute bin. Obwohl konzeptuelle Differenzen und Gegensätze bezeichnend waren zwischen dem klassischen Schulstoff und den Gipfeln zeitgenössischer Musik, habe ich das Wertvollste aus all dem mitgenommen. Eine der wichtigsten Lektionen, die ich dank meiner klassischen Ausbildung gelernt habe, ist, dass ich die Wurzeln meiner musikalischen Herkunft nicht verleugnen darf und immer wieder Gemeinsamkeiten dieser beiden Welten entdecke.

BÖSENDORFER: Wann und warum haben Sie beschlossen, dass Jazz Ihr persönliches, musikalisches Ausdrucksmittel ist?

Gonzalo Rubalcaba: Im Alter von 10, 12 Jahren habe ich Zuhause alte LPs mit Jazzmusik von Benny Goodman, Gene Krupa, West Montgomery, Dizzy Gillespie und anderen Künstlern entdeckt. Meine Aufmerksamkeit war gefesselt vom Klang, den diese Solisten und Bands hervorbrachten. Da wurde die Grenze zwischen erdachter und improvisierter Musik aufgehoben. Mit 12 oder 13 Jahren fand dann ich heraus, dass sich einige meiner Schulfreunde bereits mit Jazz-Improvisation Kubas mit zu prägen. Die Kunstform des von Militärkapellen gespielten »Danzón« hat ihn am meisten geprägt und wurde von ihm wesentlich mitgestaltet. Sein tiefer Bezug zu Disziplin und Übung war nicht allein auf die Musik beschränkt. Er brachte ihn auch in die Familie ein. Mein Vater Guillermo Rubalcaba ist der jüngste von vier Brüdern. Er war bereits in jungen Jahren ein sehr vielseitiger Musiker, aber das Klavier gab ihm den grössten musikalischen Freiraum. Über einige Jahrzehnte hindurch hat er die klassische kubanische Musik, von Danzón, Bolero über Cha Cha Cha, entwickelt, ständig bemüht die unterschiedlichen Strömungen einzufangen. Meine Kindheit war eingehüllt und getragen von meinem familiären Umfeld und wichtigen kubanischen Profimusikern.

BÖSENDORFER: Haben Sie sich frühzeitig für eine musikalische Karriere entschieden?

Gonzalo Rubalcaba: Ich denke schon. Schon in jungen Jahren zeigte ich mein grosses Interesse an Percussion.

BÖSENDORFER: Sie studierten Percussion, Klavier und Komposition am Konservatorium und später am »Havanna Institute of Fine Arts«. Denken Sie gern an diese Zeit zurück? Was haben Sie aus dieser Zeit für Ihre musikalische Karriere mitgenommen?

Gonzalo Rubalcaba: Diese Zeit hat mir sehr geholfen, das theoretische und intellektuelle Handwerkszeug zu erhalten, um eine solide Basis für den Musiker zu schaffen, der ich heute bin. Obwohl konzeptuelle Differenzen und Gegensätze bezeichnend waren zwischen dem klassischen Schulstoff und den Gipfeln zeitgenössischer Musik, habe ich das Wertvollste aus all dem mitgenommen. Eine der wichtigsten Lektionen, die ich dank meiner klassischen Ausbildung gelernt habe, ist, dass ich die Wurzeln meiner musikalischen Herkunft nicht verleugnen darf und immer wieder Gemeinsamkeiten dieser beiden Welten entdecke.

BÖSENDORFER: Wann und warum haben Sie beschlossen, dass Jazz Ihr persönliches, musikalisches Ausdrucksmittel ist?

Gonzalo Rubalcaba: Im Alter von 10, 12 Jahren habe ich Zuhause alte LPs mit Jazzmusik von Benny Goodman, Gene Krupa, West Montgomery, Dizzy Gillespie und anderen Künstlern entdeckt. Meine Aufmerksamkeit war gefesselt vom Klang, den diese Solisten und Bands hervorbrachten. Da wurde die Grenze zwischen erdachter und improvisierter Musik aufgehoben. Mit 12 oder 13 Jahren fand dann ich heraus, dass sich einige meiner Schulfreunde bereits mit Jazz-Improvisation Kubas mit zu prägen. Die Kunstform des von Militärkapellen gespielten »Danzón« hat ihn am meisten geprägt und wurde von ihm wesentlich mitgestaltet. Sein tiefer Bezug zu Disziplin und Übung war nicht allein auf die Musik beschränkt. Er brachte ihn auch in die Familie ein. Mein Vater Guillermo Rubalcaba ist der jüngste von vier Brüdern. Er war bereits in jungen Jahren ein sehr vielseitiger Musiker, aber das Klavier gab ihm den grössten musikalischen Freiraum. Über einige Jahrzehnte hindurch hat er die klassische kubanische Musik, von Danzón, Bolero über Cha Cha Cha, entwickelt, ständig bemüht die unterschiedlichen Strömungen einzufangen. Meine Kindheit war eingehüllt und getragen von meinem familiären Umfeld und wichtigen kubanischen Profimusikern.

BÖSENDORFER: Haben Sie sich frühzeitig für eine musikalische Karriere entschieden?

Gonzalo Rubalcaba: Ich denke schon. Schon in jungen Jahren zeigte ich mein grosses Interesse an Percussion.

BÖSENDORFER: Sie studierten Percussion, Klavier und Komposition am Konservatorium und später am »Havanna Institute of Fine Arts«. Denken Sie gern an diese Zeit zurück? Was haben Sie aus dieser Zeit für Ihre musikalische Karriere mitgenommen?

Gonzalo Rubalcaba: Diese Zeit hat mir sehr geholfen, das theoretische und intellektuelle Handwerkszeug zu erhalten, um eine solide Basis für den Musiker zu schaffen, der ich heute bin. Obwohl konzeptuelle Differenzen und Gegensätze bezeichnend waren zwischen dem klassischen Schulstoff und den Gipfeln zeitgenössischer Musik, habe ich das Wertvollste aus all dem mitgenommen. Eine der wichtigsten Lektionen, die ich dank meiner klassischen Ausbildung gelernt habe, ist, dass ich die Wurzeln meiner musikalischen Herkunft nicht verleugnen darf und immer wieder Gemeinsamkeiten dieser beiden Welten entdecke.

BÖSENDORFER: Wann und warum haben Sie beschlossen, dass Jazz Ihr persönliches, musikalisches Ausdrucksmittel ist?

Gonzalo Rubalcaba: Im Alter von 10, 12 Jahren habe ich Zuhause alte LPs mit Jazzmusik von Benny Goodman, Gene Krupa, West Montgomery, Dizzy Gillespie und anderen Künstlern entdeckt. Meine Aufmerksamkeit war gefesselt vom Klang, den diese Solisten und Bands hervorbrachten. Da wurde die Grenze zwischen erdachter und improvisierter Musik aufgehoben. Mit 12 oder 13 Jahren fand dann ich heraus, dass sich einige meiner Schulfreunde bereits mit Jazz-Improvisation befassten. Ich fühlte, dass das, was sie spielten, voll von dieser jungen Energie war, die den Geist unseres Alters ausmachte, und ich wollte dazugehören.

BÖSENDORFER: Sie haben Kuba 1990 verlassen, haben sechs Jahre lang in der Dominikanischen Republik gelebt, bevor Sie sich in Florida niedergelassen haben. Welche Auswirkungen hatten und haben diese Veränderungen auf Ihre Musik?

Gonzalo Rubalcaba: Der Weg über die Dominikanische Republik in die Vereinigten Staaten brachte und bringt noch immer Erfahrungen und Lernschritte in fast allen Bereichen meines Lebens mit sich. Es ist ein ständiges Verstehen und Herausfinden von allem, der Ausdrucksweise, der Sprache, des Verhaltens und der Geschichte, von allem, was die Menschen geprägt und zu dieser Nation gemacht hat. Als Berufsmusiker ist es sehr wichtig zu wissen, wie sich eine Nation und deren Identität zusammensetzen. Auf diese Art kann ich in ihr leben, sie lieben, sie kritisieren, kann es schätzen, meinen Platz in ihr gefunden zu haben.

BÖSENDORFER: Sie sind ein großartiger Pianist. Wie kam es, dass Sie sich neben der Percussion für das Klavier entschieden haben?

Gonzalo Rubalcaba: Das Klavier war sozusagen mein Ausweg, das benötigte Alter für die Percussionausbildung zu umgehen. Zuerst hatte ich zwei Möglichkeiten: Klavier oder Geige. Es war meine Mutter, die mir das Klavierspiel ans Herz legte. Mit einigen Schwierigkeiten begann ich mit dem Klavierstudium, denn es war ja nicht wirklich mein Wunschinstrument. Keine drei Jahre später verliebte ich mich in dieses kostbare Instrument.

BÖSENDORFER: Sie lieben Bösendorfer Flügel. Was genau mögen Sie an ihnen?

Gonzalo Rubalcaba: Bösendorfer als Hersteller hat einen Teil der Musikgeschichte in Europa geformt, der dann die ganze Welt beeinflusst hat. Bösendorfer ist einer der ernstzunehmendsten Klavierhersteller mit einer sehr konstanten Entwicklung. Die Flügel bieten außer der Bösendorfer Identität dem Spieler auch noch eine Vielzahl von Wegen, den Klang und die Dynamik und sonstige ästhetische Qualitäten nach Wunsch zu erzeugen.

BÖSENDORFER: Sie treten nicht nur solo auf, sondern meistens in Trios oder im Quartett. Was gefällt Ihnen an der Arbeit in der Gruppe?

Gonzalo Rubalcaba: Teamarbeit ist faszinierend und auch notwendig, ähnlich wie das menschliche Bedürfnis nach sozialem Kontakt. Gruppenprojekte bieten eine Ansammlung von Intelligenz, die eine Art dynamische Wiederverwertung und Auffrischung der Informationen erlaubt, die von den einzelnen Gruppenmitgliedern eingebracht werden. Aber natürlich muss dafür »die Chemie stimmen«.

BÖSENDORFER: Sie bilden zuhause auch ein Quintett: Sie sind glücklich verheiratet und haben drei Kinder. Wie verträgt sich Ihre rege Konzerttätigkeit mit Ihrer Eigenschaft als Familienvater?

Gonzalo Rubalcaba: Ich bin mittlerweile seit 23 Jahren mit meiner wunderschönen Frau Maria verheiratet. Eine Ehe, die nach nur zwei Jahre währendem Werben geschlossen wurde. Marias Eltern stammen aus dem Kunst- und Filmgeschäft. Sie ist in einer intellektuellen und künstlerischen Umgebung aufgewachsen und lernte acht Jahre lang klassische Gitarre. Das machte sie allerdings nicht zu ihrem Beruf. Wir haben drei Kinder – Joao 19, Joan 16 und Yolanda 13 Jahre alt – und sie sind der beste Grund, warum wir leben, lieben und besser musizieren. Die drei wachsen in einem künstlerischen Umfeld auf; man wird sehen, inwieweit sie das beeinflusst. Sie sollen jedoch in ihrem Leben das tun können, was ihnen wichtig ist. Maria und ich sind uns einig: das Wichtigste im Leben ist zu tun und zu sein was, wo und mit wem man sein möchte. Eine musikalische Karriere ist nichts Statisches, aber ich hatte stets meine Ehefrau mit ihrem ausgeprägten Familiensinn. Und bei Bedarf hatten wir die Unterstützung meiner Familie. Auch wenn ich nicht immer physisch anwesend bin, so versuche ich doch, ständig in Kontakt zu bleiben. Wenn ich zuhause bin, kümmere ich mich um meine Familie und all ihre Bedürfnisse.

Marion Alexander, Mira Weihs, Rupert Löschnauer

Il trionfo Italiano di Gonzalo Rubalcaba

12 maggio 2010 Il trionfo italiano di Gonzalo Rubalcaba

di Franco Fayenz

Sei anni or sono, a fine maggio, il club Blue Note di Milano ospitò per alcune sere il pianista cubano Gonzalo Rubalcaba in veste di solista. Fu una rivelazione, almeno dalle nostre parti e per gli ascoltatori più attenti, che si ripetè cinque mesi dopo nei concerti di Musica per Roma. Rubalcaba, che oggi ha 47 anni, non era di certo uno sconosciuto. Figlio d’arte, maturato come pianista e compositore attraverso severi studi classici e poi jazzista per scelta, aveva ottenuto successi in tutto il mondo e vinto un premio Grammy dopo che il contrabbassista Charlie Haden, in tournée a Cuba nel 1986 con la sua Liberation Music Orchestra, lo aveva ascoltato per caso e ne era rimasto entusiasta. Quattro anni più tardi lo portò con sé in Svizzera al Festival di Montreux, in trio con Paul Motian alla batteria, proiettandolo nell’élite internazionale dei musicisti di jazz. Ciò malgrado numerosi critici (anche e soprattutto italiani, si direbbe) non accreditarono mai Rubalcaba di quella marcia in più che fa di un pianista un grande pianista. Ma il motivo, nascosto e inconsapevole, c’era. Rubalcaba, nei concerti e nei dischi, si esibiva sempre in piccoli gruppi, dal duo al sestetto, rinunciando sempre – è naturale che sia così – a una parte della propria personalità per concorrere a formare quella del complesso. Qualcosa, quindi, rimaneva in ombra, e non erano sufficienti un paio di cd solitari a fare piena luce sulla sua vera statura. Nel 2004, a Milano e a Roma, alcuni esperti hanno capito, e di conseguenza hanno cercato di rivedere la sua biografia artistica e di riascoltare con la massima attenzione i suoi cd, però a livello di pubblico non è bastato. Adesso Rubalcaba si è presentato da solo al quindicesimo Festival internazionale del jazz di Vicenza (tuttora in corso). Fra grandi nomi come Joshua Redman, Brad Mehldau, McCoy Tyner e il batterista ottantacinquenne Roy Haynes poteva perfino passare inosservato. Qualcuno, fingendosi poco al corrente delle sue vicende, gli ha chiesto la ragione della sua solitudine. «E’ una decisione che ho preso qualche tempo fa» ha risposto «e ormai le eccezioni a questa mia regola sono sempre più rare. Mi sono accorto che suonando da soli si è completamente liberi; in due si è meno liberi, figuriamoci in un gruppo. Io lo so bene, e so pure che l’improvvisazione in solo implica maggiori rischi, ma vale la pena di correrli». Il suo concerto ha avuto luogo nell’incanto del Teatro Olimpico, naturalmente senza amplificazione. La bellezza della sala ha sollecitato Rubalcaba a dare il meglio, lo ha detto lui stesso. Ha iniziato in modo quasi sommesso, prendendo quota nota dopo nota. Ha messo in evidenza tecnica, tocco, tatto (le famose tre t del pianista russo Nikita Magaloff), un fraseggio nitido e superbo, velocissimo dove occorreva, e una perfetta indipendenza delle mani. Seguendo una discutibile abitudine, molti gli hanno cercato nel jazz un pianista progenitore. Ma al massimo ce n’è uno solo, per virtuosismo e geniale inventività, ed è il sommo Art Tatum. Verso la fine del concerto è affiorata l’anima neolatina di Rubalcaba in un tema che gli è caro, Besame Mucho, e nelle prodigiose variazioni con cui ha abbellito il poco noto Peanut Vendor. E’ stato un trionfo, e questa volta lo ricorderanno tutti.

12 maggio 2010


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