Archive for the ‘Chucho Valdes and Gonzalo Rubalcaba’ Category

Encore Chucho Valdes : Gonzalo Rubalcaba Ibirapuera Park , Sao Paulo

Cuba, embajadora hispana

ULAB MUSIC
IGNACIO GONZÁLEZ 27 Feb | 11:29 AM EST
Fotos: Robert Torres en el Jordan Hall, cortesía de Stephanie Janes, by Celebrity Series of Boston

Luego de llenar el Jordan Hall y el Chicago Symphony Center, Chucho Valdez y Gonzalo Rubalcaba parten hacia Europa para tocar en las salas más prestigiosas del mundo.

 
En el Jordan Hall del conservatorio de Nueva Inglaterra es común escuchar piezas de Rachmaninoff, Stravinsky y Beethoven. Sin embargo, en esta oportunidad la anfitriona es la música de Cuba. En este templo de la música, donde los hispanos pocas veces acceden, hay dos Steinway enfrentados, listos para una conversación entre dos de los mejores pianistas del mundo: Chucho Valdes y Gonzalo Rubalcaba.

Ambos nacieron en Cuba, y en su musicalidad está presente la formación clásica europea, el jazz, y la tradición afro cubana. La convivencia de estos tres elementos fluye con total naturalidad, y son reflejo de la que quizá sea la escuela musical más potente a la que un músico pueda aspirar: la unión de Europa, Estados Unidos y África.

Eso es Cuba, una miscelánea cultural, llena de desprejuicio, que hace de la carencia una oportunidad para inventar la realidad que todavía no existe. El espectáculo se llama “Trance”, y se presentará en las salas más prestigiosas del mundo, incluyendo la Konzerthaus de Viena, Chicago Symphony Center y Kölner Philarmonie.

En medio de su gira por Norte América, U-Lab conversó con ellos acerca del show, del presente de la música cubana y de cómo mantener viva la creación sincera en un contexto donde el arte se ha reducido a entretenimiento.

U-Lab: ¿Cuándo fue la primera vez que escuchaste a Chucho?
Gonzalo Rubalcaba (GR): Yo vengo de una familia de músicos. En mi casa se hablaba todo el tiempo de música, y venían muchos colegas de mi padre a ensayar. En ese contexto fue que llegué a Chucho, con sus primeros trabajos en una de las orquestas más emblemáticas que hubo en esa época que se llamó Orquesta de Música Moderna. Por ahí pasaron Chucho, Paquito (D´Rivera), Arturo (Sandoval), etc. Recuerdo ir a ver un concierto de ellos en el teatro Amadeo Roldán. Muchos de los músicos de esa orquesta, luego formaron Irakere. A partir de los once años, aproximadamente, empiezo a seguir de cerca su carrera. Todos los jóvenes estábamos pendientes de lo que hacía Chucho.

U-Lab: ¿Qué admira usted de Gonzalo?
Chucho Valdes (CV): Es un talento fuera de serie. En aquel momento estaba en desarrollo, pero ahora ya está súper maduro. Hemos ido por líneas paralelas y nos hemos encontrado. Desde el año pasado estamos haciendo tours por todo el mundo.

U-Lab: ¿Cuáles son los elementos que más le atraen de la música de Chucho?
GR: Tanto Chucho como yo venimos del mismo estrato social, y hemos estado ligados a la cultura afrocubana. El interés de Chucho por mezclar elementos de la tradición afrocubana con el jazz y la música clásica viene de ahí. Él pasa de uno a otro de estos géneros con total naturalidad y desprejuicio.

 U-Lab: ¿Cómo se explica esto? Los cubanos pasan de la música clásica al jazz, y del jazz a los cantos yorubas. Son lenguajes muy distintos…
CV: Es algo orgánico, que tiene que ver con la formación desde que somos niños. Por la mañana yo estudiaba en el conservatorio a Chopin y a Bach, y por la tarde veía a mi padre ensayando con su Orquesta Tropicana, junto a Art Tatum, Nat King Cole, etc. Y luego los cantos yorubas y las santerías que había en mi barrio. Eso se fue metiendo en el disco duro, como te decía al principio, de forma orgánica. Mi universo musical está compuesto de cada una de estas manifestaciones.

U-Lab: ¿Cómo se lleva con el diálogo entre la tradición y la vanguardia?
GR: Nunca me planteé una barrera entre ambos. En ese sentido la formación de mi casa fue determinante. Uno es reflejo de la familia. Ese componente de libertad a la hora de escuchar que había en mi casa fue fundamental. Se escuchaba a Cachao, Dizzy Gillespie, Bud Powell, Leo Brouwer, un toque de santos, de rumba, etc. Transitaba por todo eso, y luego iba a la escuela y recibía una formación académica europea. Eso va creando una estructura mental que dicta formas de transmitir. Nunca puse barreras entre uno y otro. Siempre procuré que la tradición estuviera presente en todos mis planes, pero con un apetito de evolución y transformación.

U-Lab: El show se titula “Trance”, y al escucharlos en vivo uno puede ver un profundo recorrido por distintas tradiciones. ¿Cuáles son los puntos fundamentales de este recorrido?
CV: Es un recorrido por distintos caminos, a partir del lenguaje de la música afrocubana y el jazz. Cuando brindamos un concierto, aunque toquemos los mismos temas, siempre lo hacemos de forma distinta. Intentamos, justamente, no ensayar demasiado para no mecanizar, para que se mantenga un diálogo fresco entre dos generaciones que tienen el mismo punto de partida.

U-Lab: Estamos en una era de hyper información, y ustedes hacen una música que exige la participación activa del escucha. ¿Es más difícil hacer música en este contexto?
GR: Cada uno tiene un camino. Cada vez hay más ruido que intenta sacarnos de ese camino. Pero en última instancia, la música es lo que me empuja a seguir adelante. Yo vivo en la lucha que vive todo el mundo, de perfeccionarme. Porque tengo la bendición de ver mis falencias. Y eso es lo que me invita a sentarme frente a un piano todas las mañanas. No estoy en contra de ninguna manifestación musical. Esto no quiere de decir que yo esté a favor de todas. Lo que me interesa es que la gente se encuentre a sí mismo. Hay que dejar de hacer cosas para llamar la atención o para gustar. Tiene que haber una relación más profunda con lo que hacemos, que nos identifiquemos como personas con lo que hacemos, más allá del mercado.

U-Lab: En esta gira van a tocar en alguno de los lugares más prestigiosos del mundo, donde la música hispana casi no llega. ¿Cómo lo viven internamente?
CV: Es producto de todo una vida de trabajo. En América Latina está lleno de talento. Esta música tiene calidad y riqueza, puede estar a la altura de cualquier otra manifestación cultural de alto nivel.
GR: Hay lugares donde estamos llegando por primera vez. Esto no forma parte de una pose o una vanidad. Es una responsabilidad que viene atada a una vida entera de trabajo. Estoy de acuerdo en que llegar a esos lugares de tanto prestigio es un mensaje potente para la comunidad hispana en Estados Unidos, pero también es un mensaje potente para nuestros países de origen, donde en muchos casos no podemos compartir nuestra música. Pasa en Cuba, pero pasa en todo América Latina y el Caribe. Nada es negro y blanco. Hay matices. En mi caso, yo tuve que salir de Cuba para buscar nuevos espacios. Si me hubiera quedado en mi país no hubiera hecho la carrera que hice. Le pasa a muchos artistas que deben salir de su tierra de origen y crear nuevos públicos fuera de su país. En este sentido, hay que hacer un trabajo con nuestra gente. Cuando uno ve el público que va nuestros conciertos, son principalmente de origen anglosajón y europeo. A veces este público valora más nuestra tradición que nosotros mismos. Quizá hay factores económicos, pero también en muchos casos hay prejuicios. Es importante trabajar el público hispano.

U-Lab: Gonzalo, usted pasó muchos años sin poder tocar en Cuba. ¿Cómo se lidia con el desarraigo?
No te lo sé decir. Yo salí muy joven, con mucho camino para recorrer y construir nuevos espacios. Esa fue la ventaja que me ayudó a reinventarme y armar mi vida en otro lugar.

U-Lab: En la administración de Obama hubo un avance en las relaciones con Cuba. En esta administración parecería que hubo un retroceso.
GR: La administración de Obama tuvo una apariencia de flexibilidad y aceptación. Yo no estoy de acuerdo con eso. La administración de Obama fue muy inteligente, porque fue capaz de crear condiciones iguales, y dejar de ver a Cuba como la víctima.

U-Lab: ¿Cómo ve la salud de la música cubana?
CV: Hay una generación de músicos muy bien formados, que continúan y expanden el legado de la tradición. La lista de nuevos talentos es inagotable: Harold López Nussa, Rolando Luna, Tito López Gavilán, y especialmente David Virelles, un verdadero fenómeno de la nueva pianística cubana.
GR: Afortunadamente, siguen saliendo grandes exponentes de Cuba. David Virelles, Alfredo Rodríguez, Yosvany Terri, Harold López Nussa, Michelle Herrera, etc. Cuba ha sido bendecido en las artes, y especialmente en la música.

 

 

Review: Valdes and Rubalcaba: Cuban keyboard giants at Orchestra Hall

Chicago Tribune

Two concert grands. Two colossal virtuosos. One indelible evening.

Howard Reich Contact Reporter

 

Granted, listeners who packed Orchestra Hall in Symphony Center on Friday evening already had high hopes for Cuban piano masters Chucho Valdes and Gonzalo Rubalcaba, judging by the long and raucous ovation that greeted them before they played a note.

But their music exceeded expectations, and not because the pianists played faster, louder or more brilliantly than their reputations suggested. No, it was the clarity, balance, sensitivity and tonal sheen of their work that made this a model of what two-piano improvisation can be — but rarely is. Add to that the well-established wizardry of their technical achievements and the Afro-Cuban pulse of all the music they played (albeit at widely varying tempos), and you had an avalanche of piano virtuosity on a level rarely attained.

Had Valdes and Rubalcaba been paid by the note, they could have retired when they left the auditorium (not that they would have wanted to).

Amid the keyboard fireworks and profoundly stated musical ideas, another theme was at play: a dialogue between pianists of two generations, both born and nurtured in Cuba and now living within minutes of each other in Florida. The tug between their distinct concepts of harmony and musical structure enriched their dialogue, the audience hearing 76-year-old Valdes and 54-year-old Rubalcaba viewing Afro-Cuban tradition from distinct perspectives.

And yet they matched tone and touch so closely that from the evening’s first selection, Rubalcaba’s “Joan,” you sometimes couldn’t tell which pianist had begun a solo without looking. As the music segued between the two, each replicated the timbre of the other, a feat far more difficult to achieve than they made it appear.

“Joan” opened as a lullaby, Rubalcaba’s softly stated legato lines not hinting at the storms yet to come. Valdes entered the proceedings by echoing what he’d heard, the two pianists intertwining lines as if from a single instrument and sensibility. It’s in transparent passages such as these that duo pianists reveal their strengths and shortcomings. And it was obvious that these musicians felt rhythm in sync, thereby avoiding the painfully common ker-plunk effect of two musicians struggling to nail downbeats simultaneously.

During one of Valdes’ solos in “Joan,” he quoted a composer he would return to throughout the evening: George Gershwin, this time with a few phrases from the first movement of the Concerto in F. When Valdes played them, he looked up and smiled, as if half-surprised that Gershwin suddenly would assert himself in the midst of the music-making.

Valdes’ “Mambo Influenciado” not only lived up to its title but offered the pianists an opportunity to produce showers of notes at remarkable velocity. Playing zillions of pitches quickly, however, is not an art. Doing so from two pianos, while maintaining the clarity of each note and sustaining utter transparency of ensemble sound, is. For in this piece, and others, Valdes and Rubalcaba took pains to work in different registers of their respective keyboards and to otherwise avoid too-thick blocks of sound. Thus the music proved texturally lucid no matter how fast and furiously these 20 fingers were flying.

As the evening developed, however, distinctions between the pianists’ work became increasingly clear. Valdes conjured herculean, Art Tatum-like technique in Valdes’ “Punto Cubano,” while Rubalcaba offered a light, sleek, even-keeled approach to high-speed passagework. And though Valdes punctuated bebop-tinged chord progressions with bursts of keyboard dissonance, Rubalcaba continuously pushed into provocative, unfamiliar harmonic regions. Both, however, reveled in quoting from the history of Western music, Valdes offering snippets of “Flight of the Bumblebee” and “Ritual Fire Dance,” Rubalcaba responding with a bit of Chopin’s “Minute” Waltz and the jazz standard “Mona Lisa.”

Valdes tipped his hat again to Tatum in playing solo on “Over the Rainbow,” at times reharmonizing it via immense, Rachmaninoff-like chords. Once again, Gershwin appeared, this time with quotations from “Rhapsody in Blue.”

Rubalcaba’s solo version of “El Manisero” (“The Peanut Vendor”) illuminated the searching quality of his approach, the pianist constantly shifting tempo, sabotaging patterns and venturing into rarefied harmony. It’s not an overstatement to say that Rubalcaba’s most technically ambitious passages here evoked Vladimir Horowitz, a comparison one does not make lightly.

The two pianists made a fantasy of the “Gitanerias” movement of Ernesto Lecuona’s “Andalucia” suite, creating vast new melodic and harmonic structures upon it. And who could sit still during the surging energy they gathered in Juan Tizol and Duke Ellington’s “Caravan,” Rubalcaba’s jazz countermelodies and Valdes’ Gershwin-like repeated notes riding an unstoppable rhythmic pulse?

This was duo jazz pianism cast as high art, a rare occurrence indeed.

Howard Reich is a Tribune critic.

hreich@chicagotribune.com

Twitter @howardreich

 

London jazz festival/Barbican Hall – The Guardian – Cuban wizards conjure a pulsating piano stampede –

London jazz festival/Barbican Hall
This wonderfully well-matched pair laid on an evening of dreamy improv that underlined the festival’s eclecticism and earned them a rapturous ovation

etween Friday morning’s opening shows and the arrival of Cuban piano maestros Chucho Valdés and Gonzalo Rubalcaba at the Barbican on Saturday afternoon, some 40 events of the EFG London jazz festival’s 2017 programme had already hurtled by, with 300 or more still due in the coming days in venues all over the city. Valdés and Rubalcaba are in the league of stars with roots in both African and western tradition – able to thrill listeners anywhere, regardless of background or expectation – that this now huge and eclectic festival has been consistently pulling for 25 years. But the LJF has also nourished newcomers, music education, cultural fluidity and the understanding that jazz is buzzing somewhere every night, not just for 10 days in London. The standing ovation for Valdés and Rubalcaba felt like gratitude for that, as well as for the two Cubans’ immensely vivacious show.

Over two decades separate Valdés, the towering 76-year-old father figure of modern Cuban jazz, and the slight and nimble Rubalcaba. But the younger man is a virtuoso of comparable flair and drive – and there lay an absorbing contrast between Valdés’ rugged, drumlike sound and Rubalcaba’s blend of a softer touch and diamond-bright precision. They opened their single-set duet on two facing Steinways in dreamy rumination; Rubalcaba stoked the embers into a flame with silvery runs over a gathering groove, before they sprinted simultaneously into a polyphonic swinger that built to the first of the show’s slam-stop climaxes. Valdés then introduced a dancing Cuban son pulse, Rubalcaba teased it with banging chords and a churning left-hand vamp, and the two played a long double-taking game on various potential endings. They steered a quiet meditation towards a jazz waltz into which Rubalcaba neatly spliced Chopin’s Op 64 No 1, turned a playfully strutting chordal theme into a slinkier tango with Flight of the Bumblebee muttering through it, returning eventually to their signature collective-swing stampede.

If the show had a flaw, it was only that this pair’s astonishing virtuosity and the nowhere-to-hide exposure of a two-piano improv eventually brought overfamiliarity to those story arcs. But an encore on the Duke Ellington classic Caravan, introduced by Rubalcaba drumming on his piano, loosely sketched by Valdés at first and then turned breezily into salsa, was a masterful and a consummately musical gem.

Chucho Valdes and Gonzalo Rubalcaba Asian Tour 2017 – Gracias!

CHUCHO VALDES ET GONZALO RUBALCABA – STS Evenements (L.3-1083215) présente

LE LUNDI 20/11/2017 À 20H30  –  LA SEINE MUSICALE  – BOULOGNE BILLANCOURT –***ouverture des portes à 19h30***

Il y a peu de duos de pianos dans l’histoire du jazz et des musiques afro-caribéennes. L’exercice présente le risque de la surenchère de notes, de l’empiètement intempestif, d’une écoute de l’autre insuffisante. Dans ce mikado passionnant qui unit deux protagonistes et 176 touches réparties égalitairement sur deux claviers, les élus doivent être humbles, inspirés et respectueux. C’est à ce prix là que la rencontre peut s’avérer magique. Tel est le but poursuivi par deux maîtres du piano, deux étoiles incontestables du latin jazz : Chucho Valdés et Gonzalo Rubalcaba. Comme son titre le laisse deviner, « Trance » est une collaboration profondément liée aux forces spirituelles qui traversent la musique. Le titre évoque également l’art de la conversation musicale que possèdent ces deux improvisateurs et compositeurs dont l’amitié -et l’admiration mutuelle- remontent à plusieurs décennies.

Plus connu sans doute pour avoir été le fondateur, leader et compositeur/arrangeur du célèbre groupe de jazz-rock afro-cubain Irakere, Chucho Valdés s’est depuis 2005 concentré sur sa carrière solo, révélant ses talents de pianiste et de meneur de petits ensembles. Gonzalo Rubalcaba, qui a grandi en écoutant Chucho, a fait irruption sur la scène jazz internationale dans les années 80 avec Grupo Proyecto, un groupe de jazz-fusion afro-cubain explosif. Au début des années 90, ses performances époustouflantes en tant que meneur d’un trio mettant en scène le contrebassiste Charlie Haden et le batteur Paul Motian l’ont établi parmi les pianistes de jazz les plus inspirés. Par ailleurs, ses duos avec le contrebassiste précité figurent parmi les bijoux les mieux ciselés du jazz moderne, salués encore récemment par la critique.

« Notre duo entretient une relation historique avec la tradition cubaine du piano, fait remarquer Chucho ; c’est ce qui donne à ce projet quelque chose de très particulier, tel un son qui a émergé naturellement, organiquement. Nos deux pianos jouent déjà comme un seul. »
De son côté, Gonzalo ajoute qu’« il aurait été facile de prendre quelques classiques et de les interpréter, mais nous voulions quelque chose de spécial. Nous écrivons tous deux de la musique pour piano et aimons réinventer des airs qui vont des succès populaires et classiques du répertoire cubain à la musique de Thelonious Monk. »

Ce duo de seigneurs est présenté en exclusivité et pour la première fois en France à l’auditorium de La Seine Musicale.

Jazz Notes: Umbria Jazz Festival In Perugia, Italy Brings Out the Stars

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

By Dan Ouellette, Senior Editor ZEALnyc, August 1, 2017

…..Valdés and Rubalcaba, both Afro-Cuban piano virtuosos of different generations, started out low key and lyrical before the conversations, with a subtle sense of humor, began and carried the 88 keys into a grand display of mastery. They looked across at each other with big smiles, played tricks on each other and complemented each other as they traded lines and harmonized. They spurred each other on. Disappointedly, they left the duo setting and settled for solo territory. Valdés began with his magical take on “Waltz for Debby” and a lyrical swing through “Irresistibly You” before giving way to Rubalcaba who launched into unpredictable chordal splashes then settled into a heartfelt homage to his friend and collaborator the late bassist Charlie Haden by playing “My Love and I” (introduced as “Mi Amor y Yo”), a Johnny Mercer tune that Haden played with his Quartet West group. Valdés returned and the pair played their finest in an extended version of “Caravan,” whimsically playing off each other with shape-shifting tempos and rhythms. Fresh and crisp, the duo dreamed up surprise after surprise, turning the stage into a jazz playground…..

Jazz Times – Concert Review: Umbria Jazz Festival – Chucho Valdés and Gonzalo Rubalcaba

Jazz Times 

7/26/17

 

…. the pairing of Chucho Valdés and Gonzalo Rubalcaba worked beautifully. They overcame the limitations of the piano duo by an obvious means: They are both world-class solo pianists and they mostly played separately, only coming together for occasional interludes. Rubalcaba is versatile. The last time he played Umbria, in 2014, he appeared with drummers Horacio “El Negro” Hernandez and Giovanni Hidalgo in a sustained explosion of rhythmic virtuosity. In 2017 he played an achingly poignant version of Johnny Mercer’s “My Love and I” (“Mi Amor y Yo,” in Rubalcaba’s introduction). It was so soft he barely touched the keys, but it was no problem in the Arena, because 2,000 people sat absolutely rapt and silent. It was like an unfolding of the heart, closely held, from emotion, and gradually released and shared, from emotion. Valdés is one of the living masters of a genre he helped create, Afro-Cuban jazz. When he applied his rhythmic passion to a piece like Bill Evans’ “Waltz for Debby,” it was a new revelation of universal meaning in a famous song….

Valdes e Rubalcaba tra virtuosismo tecnico e creatività artistica incantano lo Scolacium (VIDEO)

Umbria Jazz: si vola ai Caraibi! Il duo di star cubane incanta l’Arena … Valentina Scarponi 13 luglio 2017

Exclusive Video…

Umbria Jazz: si vola ai Caraibi! Il duo di star cubane incanta l’Arena
„E’ una danza a quattro mani quella che dà vita alla sesta serata degli appuntamenti all’Arena Santa Giuliana. Ecco i virtuosi del pianoforte Chucho Valdes e Gonzalo Rubalcaba“

 

Due pianoforti. Che vibrano, si rincorrono. Si annodano per poi sciogliersi e infine, si riprendono. E’ una danza a quattro mani quella che dà vita alla sesta serata degli appuntamenti all’Arena Santa Giuliana, il “tempio” estivo della grande rassegna jazz che anche quest’anno non manca di ospitare le stelle della musica.Potrebbe interessarti:

Spazio ancora ad un altro eccezionale duo:  Chucho Valdes e Gonzalo Rubalcaba, considerati dalla critica musicale due autentici virtuosi del pianoforte. L’uno di fronte all’altro, seduti davanti a due gran coda, danno vita a un jazz condito da rimandi latini che non tardano a coinvolgere la platea.

Basta sentire l’applauso sincero di un pubblico appassionato che conosce l’arte di queste virtuose star cubane. Basti pensare, ancora, che Valdes nella sua carriera, ha già conquistato cinque Grammy e tre Latin Grammy. Ma non è solo il plauso di tali, ambiti riconoscimenti, a rendere speciale la sua musica. Profonda e calda come l’Havana, intrisa di contraddizioni e melanconia, ecco innalzarsi al cielo una lenta e appassionata dedica alla sua terra, all’alma latina, ai Caraibi.

Dall’afro jazz alle tradizioni popolari; dal piano escono mille suoni del mondo, raccontanti secondo il suo stile unico. E’stato lui, celebre fondatore degli Irakere, a ridare forma ai tratti identitari della musica latina. Ma sul palco, insieme a lui, c’è Gonzalo Rubalcaba, nato nell’Avana post-rivoluzione e intriso di folklore caraibico e jazz americano, ma dal solido studio classico. Insieme, quasi fossero una sola anima, incantano il pubblico dell’Arena. E se pensavate che l’Avana fosse così lontana, stasera questi due virtuosi ce l’hanno portata a Perugia.

http://www.perugiatoday.it/eventi/umbria-jazz-duo-star-cubane-13-luglio-2017.html
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