Gonzalo Rubalcaba Pianista PDF

El músico cubano actuó al frente de su banda en el festival de Jazz de Vitoria

N. ARTUNDO

Vitoria

Hay un solo Gonzalo Rubalcaba (La Habana, 1963). El hombre y el artista, la vida y la música se influyen mutuamente y dan como resultado una trayectoria coherente. Es algo que relaciona al pianista cubano -todo un peso pesado del jazz- con un gran maestro al que conoció en su juventud, Dizzy Gillespie, «sin barreras entre la ‘persona y la leyenda». – Ha visitado Vitoria varias veces con propuestas musicales diferentes. ¿Cómo es la de esta ocasión? – Es el repertorio de un disco llamado ‘Avatar’. Debo decir que no tiene nada que ver con la película, ja, ja, ya que salió un año y medio antes. Grabamos en Nueva York con un grupo de músicos muyjóvenes radicados allí. Era una propuesta muy de colaboración, con la participación de diversos compositores. Estan también Yosvany Terry, el bajista Matt Brewer y hay un tema de los códigos musicales norteame- ticanos: ‘Peace’, de Horace Silver. – ¿Cómo surgió ese concepto? – Hacía tiempo que yo tenía la idea de conformar una agrupación con una generación de músicos cubanos emigrados recientemente a Estados Unidos y otros que crecieron o nacieron allí, pero con conexiones latinas. Hay un vínculo también con los jóvenes norteame-ric~ os que han estado más pendientes de 10 que se hacía en otras partes. Creo que el disco refleja el sen’tir de esta generación, con la que me siento identificado. – ¿En qué aspectos? – Están jugando con estructuras musicalés y códigos, dentro de un discurso como el que yo venía tanteando desde hace unos años. – En su discografía, hayun ‘Inner Voyage’, un ‘Viaje interior’, que marca un punto de inflexión. – Fue el momento de llegar a Estados Unidos. Salí de Cuba y estuve en República Dominicana, donde viví unos seis años. En noviembre de 1996 fui a Florida con mi familia. Desarrollaba actividades con músicos norteamericanos y tenía un contrato discográfico con una filial de Blue Note. Había colaborado con Charlie Haden, Ron Carter, Jack DeJohnette, Paul Motian o Joe Lovano, entre otros. Sentía una comunicación más directa con aquella cultura. Yel disco refleja la tradición norteamericana y el concepto de trío, con una importancia tremenda en la evolución del jazz. – ¿Qué supuso? – Fue el inicio de un nuevo vínculo con la realidad norteamericana, como país, como cultura o sociedad. También había algo narrativo y familiar, como las tres piezas que dedicaba a cadauno de mis hijos, y tiene que ver con el proceso de emigrar. Conecté también con unageneración de músicos cubanos llegados allá en los 80, como el batería Ignacio Berroa. Visión política – Siempre ha matizado que no emigró por motivos políticos. ¿Es importante dejarlo claro? – En ningún sitio se ha especulado como en Estados Unidos sobre mi visión política. La realidad te obliga a tomar partido y a hacer un análisis; en función de tus ideas e intereses. No sólo profesionales, sino también sobre cómo debe ser una sociedad justa. Creo que ha sufrido manipulaciones no bien intencionadas. Yo soy parte de una generación que creció ahí y luego ha tomado sus propias decisiones. Mis intereses eran profesionales. _ – ¿Cómo ha evolucionado su relación con el piano? – Hoy me equivoco, como hace años. Pero esos errores tienen que ver con un marco más amplio de vivencias) sueños de logros y penas, tanto profesionales como personales o familiares.