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“Viento y Tiempo”: un disco para tener en cuenta.

Por Calos A. Martin Especial/El Nuevo Herald

18 de Agosto de 2020 11:53 Am

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‘El Ciego’, un hermoso bolero de la autoría del mexicano Armando Manzanero, -la única canción del disco que no tiene origen cubano- acude a la capacidad interpretativa de la cantante cubana, quien ha demostrado a través de su carrera que lo emocional cuenta en ella a una de sus mejores exponentes. Su canto lleno de inflexiones se regodea con suavidad en la melodía del saxo del artista japonés invitado Kazuhiko Kondo.

No pasa inadvertido el encomiable propósito del disco por apoyar y hacer brillar el talento de músicos del patio como Neiger Mayito Aguilera, en la percusión, Reiner Guerra en la batería, el saxo de Yainer Horta, Cristóbal Verdecía en el bajo, y las voces de Lourdes Nuviola y Alfredo Lugo.

Otra joya de la música cubana, el danzonete ‘Rompiendo La Rutina’ compuesto por Aniceto Díaz en 1929, es un delicioso ejemplo de la delicadeza y el respeto con los que los clásicos han sido tratados en el disco. La cadencia y la esencia rítmica en los arreglos sumada con la deliciosa ejecución de Rubalcaba en sus variaciones y la sabrosa descarga de Nuviola hacen que esta icónica pieza nos traslade por momentos a los salones de fiesta cubanos de la república.

‘Bemba Colorá’, la canción que la gran Celia Cruz llevo al éxito se convierte en digno y merecido homenaje a la Guarachera de Cuba y sirve de marco a ‘Lagrimas Negras’, una de las mas reconocidas melodías del repertorio cubano. Ambos números nos dan la oportunidad de disfrutar del despliegue técnico y la madurez alcanzada por Rubalcaba quien establece, unido a las sabrosas improvisaciones de Nuviola, un virtuoso diálogo musical.

Para concluir se reserva el tema que da título al disco, una canción de Kelvis Ochoa que es aprovechada hasta la ultima nota para explotar el efecto percusivo que ha puesto a bailar al mundo entero con nuestra música. ‘Viento y Tiempo’, reúne en una catarsis de sonidos la intervención de la percusión, el saxo y la voz de Nuviola con la impresionante velocidad del piano de Rubalcaba. ¡Que sabrosura!

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En estos duros momentos de pandemia y confinamiento, la buena música ha resultado ser una aliada indispensable para ayudar a reducir la ansiedad, y mantener saludable nuestro estado de ánimo. “Viento y Tiempo, Live at Blue Note Tokyo”, el recién estrenado material de Gonzalo Rubalcaba y Aymée Nuviola es una ocasión especial para ver reunidos a estos dos consagrados artistas cubanos y resulta una excelente propuesta que combina los mejores ingredientes musicales para tener un largo y exitoso camino.

“Este disco ha surgido a partir de un proyecto musical que Aymée y yo hemos venido planeando por algunos años”, cuenta Rubalcaba. “Somos muy amigos desde pequeños y compartimos muchas experiencias en el pasado. Queríamos hacer una especie de tributo a nuestras raíces, nuestras madres y nuestra tierra”. El nuevo trabajo “parte de la generosidad y el respeto compartido por nosotros”, agrega Nuviola. Sabemos que somos herederos de un tesoro musical extraordinario y que es nuestro deber preservarlo con esmero para poder seguir ofreciéndolo al mundo”.

Grabado en vivo durante las exitosas presentaciones que la dupla tuvo en agosto del pasado año en el prestigioso club Blue Note de Tokio, Japón, “Viento y Tiempo” aparece bajo el sello Top Stop Músic y cuenta con la producción musical de Gregory Elias y Gonzalo Rubalcaba y la producción general de Top Stop Music, Paulo Simeon y María González. El álbum que transita por la frontera entre los ritmos cubanos y el jazz, -a partir en su mayoría de reconocidos temas de la música cubana-, cuenta también con los excelentes arreglos de Rubalcaba.

La nueva entrega arranca a todo tren con ‘Rumba Callejera’, un tema compuesto por Nuviola en el que la intérprete, acompañada por las acertadas notas de Rubalcaba y la poderosa voz de su hermana Lourdes capturan con brillantez, el espíritu de un género que con su clamor y su ritmo genera identidad, haciéndonos recordar de donde venimos, y quienes somos.

El ‘Guararey de Pastora’, un tema en homenaje a Juan Formell -otro grande de la música cubana- es el preámbulo del ‘El Manisero’, una joya del cancionero insular compuesto por Moisés Simons y que Rita Montaner inmortalizó a principios del siglo pasado. En esta excelente versión que ahora retoma el vuelo bajo las prodigiosas manos de Rubalcaba y la hermosa voz de Nuviola, ambos artistas recrean la melodía incorporando con virtuosas improvisaciones un aire orgánico, renovado y actual al icónico pregón.

‘El Ciego’, un hermoso bolero de la autoría del mexicano Armando Manzanero, -la única canción del disco que no tiene origen cubano- acude a la capacidad interpretativa de la cantante cubana, quien ha demostrado a través de su carrera que lo emocional cuenta en ella a una de sus mejores exponentes. Su canto lleno de inflexiones se regodea con suavidad en la melodía del saxo del artista japonés invitado Kazuhiko Kondo.

No pasa inadvertido el encomiable propósito del disco por apoyar y hacer brillar el talento de músicos del patio como Neiger Mayito Aguilera, en la percusión, Reiner Guerra en la batería, el saxo de Yainer Horta, Cristóbal Verdecía en el bajo, y las voces de Lourdes Nuviola y Alfredo Lugo.

Otra joya de la música cubana, el danzonete ‘Rompiendo La Rutina’ compuesto por Aniceto Díaz en 1929, es un delicioso ejemplo de la delicadeza y el respeto con los que los clásicos han sido tratados en el disco. La cadencia y la esencia rítmica en los arreglos sumada con la deliciosa ejecución de Rubalcaba en sus variaciones y la sabrosa descarga de Nuviola hacen que esta icónica pieza nos traslade por momentos a los salones de fiesta cubanos de la república.

‘Bemba Colorá’, la canción que la gran Celia Cruz llevo al éxito se convierte en digno y merecido homenaje a la Guarachera de Cuba y sirve de marco a ‘Lagrimas Negras’, una de las mas reconocidas melodías del repertorio cubano. Ambos números nos dan la oportunidad de disfrutar del despliegue técnico y la madurez alcanzada por Rubalcaba quien establece, unido a las sabrosas improvisaciones de Nuviola, un virtuoso diálogo musical.

Para concluir se reserva el tema que da título al disco, una canción de Kelvis Ochoa que es aprovechada hasta la ultima nota para explotar el efecto percusivo que ha puesto a bailar al mundo entero con nuestra música. ‘Viento y Tiempo’, reúne en una catarsis de sonidos la intervención de la percusión, el saxo y la voz de Nuviola con la impresionante velocidad del piano de Rubalcaba. ¡Que sabrosura!